Los sueños son considerados fantasías, inexistentes, se presentan cuando permanecemos dormidos, o cuando aún despiertos proyectamos realidades que pueden transformar o en el mejor de los casos con tendencia a cumplirse.
Dicen:
¡Soñar no cuesta nada!
Los sueños no solo permanecen en nuestra mente, se sienten, existen, hay garantía de ello; por eso nos levantamos exaltados ante una pesadilla, o felices ante un sueño primaveral. Por eso cuando soñamos despiertos y también nos proyectamos realizados recibimos un gran confort. ¡Los sueños viven!... Viven en nosotros. Somos nosotros protagonistas y autores a diario en la realización de los mismos.
Vivir un sueño cuesta, no solo pensar e imaginar; eso es muy sencillo y tan volátil... Vivirlo de verdad te puede costar
hasta la vida.
Hay quienes sueñan en grande y se tardan muchisimos años en realizarlo. Hay otros más realistas que se proyectan más a corto plazo y los transforman en un cumplido.
Determinada DETERMINACIÓN.
Cuantas veces soñamos y olvidamos, pues no era un sueño. El sueño es vivirlo. Es luchar para hacerlo realidad. Una persona determinada es ganadora al cumplir sus sueños.
Nunca renuncies a tus sueños.
Vence obstáculos que se presenten, ten fe, verte realizado será lo más gratificante que puedas experimentar en tu vida.
Soñar te mantiene despierto.
¡Lucha por tus sueños!