¡Bonito día para todos queridos amigos!
En esta oportunidad quiero mostrarles uno de mis cuentos cortos que tienen un poco de suspenso.
¡Espero sea de su agrado!
El viejo Don Felipe
Don Felipe nunca se casó, ni tuvo hijos, o por lo menos ninguno que se le conociese. Es un viejo solitario que curiosamente pasa todas las mañanas por el frente de mi casa. yo no se de donde viene, ni a donde va; pareciera que estuviera esperando algo y como no llega entonces sale a buscarlo.
Creo que mi abuela llegó a ser su amiga, porque estaba en su funeral; muy lejos, como tratando de esconderse, pero sin embargo yo lo vi y estoy seguro de que era él. Esa fue la única vez que lo vi con la cara alzada, y se le veía bastante desconsolado, como si le doliera la muerte de mi abuela... ¿y si tal vez tuvieron un romance?, ¿y si tal vez él es mi abuelo?, porque que yo recuerde, a mi abuelo jamas lo conocí y nunca me entere si había muerto o la había abandonado. ¡Ay!, pensar en estas cosas me hacen extrañar más a mi abuela, ¿quién diría que estoy muriendo de lo mismo que murió ella?.
¡Oh!, aquí viene Don Felipe de regreso al lugar de donde salió.
¡Pero que extraño!, trae su cara alzada y me está viendo fijamente, tendré que saludarlo, no quiero ser mal educado.
-Buenas tarde, Don Felipe.
-Buenas tardes amable joven... Disculpe si le molesto pero, ¿sabe usted quien es esta mujer?
me pregunta mientras se saca de uno de los bolsillos una pequeña fotografía de mi abuela, donde se le nota bastante joven. No se que hacer, estoy sorprendido y las dudas comienzan a surgir. Decido abrirle la puerta pues quiero que entre y podamos conversar sobre este asunto. Me levanto de mi silla y me giro hacia la puerta. No puedo abrirla, mis manos no pueden tomar el pomo. Intento llamar a Don Felipe pues veo que se está retirando, pero parece no escucharme. A su vez, veo mi cuerpo tendido en el suelo, como si estuviera dormido.