Hace unos días escribí un post en el cual detallaba el universo en el que creaba una historia. Un mundo de ciencia ficción, cerca de nuestros tiempos. Aquí podemos ver como era un futuro distópico, en el cual los humanos vivian en megaciudades, mezclas de tecnología y biología, confinados a celdas construidas para albergar a la humanidad como esclavos, trabajando por dinero virtual (cualquier parecido a PCs minando es pura coincidencia) el cual hacía mas ricos a aquellos que los crearon.
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Sin embargo, este mundo no le hacía mucho sentido a todos. ¿Por qué necesita el gobierno mas dinero si ya ha llegado al límite de lo que puede lograr, además de la inmortalidad? ¿Por qué estas ciudades fueron hechas si el destino de las personas era estar encerrados en una celda, produciendo dinero virtual? Algunas personas huyeron de las ciudades, para no ser forzados a vivir en estas condiciones bizarras.
Las personas que se rehusaron a este estilo de vida crearon guerrillas, grupos rebeldes independientes, los cuales empezaron a usar su intelecto para escupir teorías. Algunos creían que el gobierno al unificarse perdió los estribos, al no saber como reaccionar para mejorar la felicidad de los ciudadanos. Algunos culparon al capitalismo, y juraron destruirlo, para no ver como sus familiares y conocidos morían haciendo dinero sin sentido para el gobierno. Otros, estaban convencidos de que el rapido avance tecnológico no fue obra de nuestro intelecto natural, si no que creían firmemente que seres de otro planeta habían invadido la tierra con el propósito de esclavizarnos. No estaba claro en sus teorías la razón por la que nos habrían invadido, aunque ni siquiera estaban seguros de que esta hipótesis tuviera mucha certeza, ya que aunque para estas personas haya muchas cosas sin explicar, muchos claman haber visto personas gigantes y otros seres extraños en sus operaciones ocasionales.
Los grupos de resistencia ciertamente eran una molestia para aquellos que habitaban las megaciudades. Dado a su naturaleza apartada de la tecnología, les costaba mucho tener contacto entre ellos, y eran difíciles de rastrear. A menudo los grupos mas pequeños de guerrillas eran borrados del mapa al ser encontrados, usualmente sin dejar rastro de su existencia. Y semanas, o meses después, los grupos cercanos, mas grandes y establecidos se enteraban del desafortunado destino de sus hermanos. Un grupo no podía ser demasiado grande, porque eso lo hacía fácil de rastrear. Pero tampoco muy pequeño, porque eso lo hacía propenso a ser víctimas de ser desvanecidos por la superior fuerza militar que poseía el gobierno.
Alejandro León.