Desde que tenemos a Bigotes en la familia, los niños han cambiado de manera significativa su comportamiento. Ahora se dedican a cuidar y a jugar con el gato y cada día aprenden más el uno del otro. De parte del gato tiene 2 niños con quién jugar a su entera disposición, y de parte de los niños, tienen otro niño de cuatro patas con energía de sobra como para seguirles el ritmo las 24 horas.
Las mascotas ayudan en la salud mental de toda la familia, pero en especial en la de los niños. Les enseñan responsabilidad, a dar amor, a reducir en estrés y a mejorar las relaciones con otras personas. Y en estos tiempos de pandemia y cuarentena, el gato ha contribuido sobremanera en calmar la ansiedad de mis niños producto del encierro.
En la foto, Bigotes ayuda a José a hacer las tareas del colegio.
Foto propia.