Durante estos días de descanso me encontré con muchas caras de la alegría, reconociéndome desde su ímpetu para celebrar su estancia en mí. Hay procesos de Quijotes que revolotean en nuestras vidas y pasan como ráfagas de besos, y Sancho no puede con ellos, solo con la perseverancia que lo hizo acompañar a tan flamante loco.