¿Cómo puedes pedirle a una persona que te quiera, si tú no te amas?
Es imposible, muchas personas creen amar profundamente, creen sentir un amor “sin barreras” por otros, cuando en realidad les falta lo fundamental: amor propio.
¿Qué es el amor propio?
Pues sencillo. Es quererse y aceptarse, tal como se es. Con esto no quiero decir que significa quererse porque sí, llegar al narcisismo, o mucho menos creerse superior a los demás; sino que implica conocerse a sí mismo, saber cuáles son nuestras virtudes, debilidades y fortalezas, saber las destrezas o habilidades que tenemos para reaccionar ante situaciones adversas. Valorando lo bueno y trabajando en lo malo.
Seguramente en la búsqueda de sí mismo, se cometen errores y se tienen temores. Pero ¿y qué? se vale tener miedo y caer, lo importante es saber levantarse.
Creo que sabemos cuándo debemos comenzar a explorar nuestro interior cuando comenzamos a olvidar el “Yo”, porque estamos demasiados preocupados por el bienestar de los demás, porque todo esté bien alrededor, a veces incluso responsabilizándonos de situaciones ajenas a nosotros y condicionando nuestra vida en base a las necesidades o prioridades de los demás.
Si eres de las personas que aún no se ha tomado el tiempo de conectarse consigo mismo para alimentar su amor propio, te tengo noticias… ¡Aun estas a tiempo!
Puedes comenzar afirmando con firmeza:
Date cuenta de lo especial que eres simplemente por ser tú, y verás que terminarás por admirarte.
Permítete quererte y dedicarte el tiempo que te mereces. No pasa nada si te das prioridad de vez en cuando.
Como dice el Psicólogo Walter Riso:
"Que hoy sea tu día…come tu comida preferida, tu mejor bebida, tu mejor ropa, la música que te transporta. Sueña, prefiérete en soledad”.