Hace un par de días, un diario local publicó una noticia que, desde mi punto de vista, es igual o muchísimo más escalofriante que un apocalipsis de cualquier tipo. En esa nota se deja entrever el perjudicial lema propio de algunos habitantes de mi país en cuanto a las propiedades: Adquiere una casa y no la vivas. Sobre todo si esa casa fue sacada con un crédito gubernamental, y peor aún si el propietario está completamente ausente.
La ausencia del propietario es aprovechada por un grupillo de individuos con amplios contactos dentro del gobierno local y federal, mismos que los amparan como si se tratara de su misma familia; ese grupito lo conforman individuos "honestos", o sea, notarios, agentes inmobiliarios, y hasta representantes del INFONAVIT (Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores). De alguna que otra forma, esa gente logra enterarse de que fulano, llámese Pedrito o Antonito, no vive la casa que adquirió hace dos, tres, hasta diez años; peor aún, ni siquiera la renta. Solo la tiene ahí, abandonada a la bendición de Dios, cuan dinero asentado sin moverse.
Ya ustedes se imaginarán el resto de la historia: Alguien se hace pasar por Pedrito, vende la casa a algún ingenuo, y luego se va con el dinero. Cuando el Pedrito real llega después de quién sabe cuántos años de ausencia, descubre que se quedó sin hogar a dónde ir; para sacar a los nuevos propietarios, recurre al notario. Éste, coludido con el grupito, le muestra un documento en donde expresó su supuesto consentimiento de compra-venta.
Una buena patada en el hígado fue aquél astuto movimiento del notario para Pedrito, quien contrata a un abogado para entablar juicio en contra de los nuevos dueños (y quizás del notario).
Casos como este siempre han sucedido. Sin embargo, en estos días de campañas presidenciales (convenientemente o no, no se sabe) se están sacando a relucir estos casos en el sureste; de hecho, en la página de Facebook de ese medio local pude leer varios testimonios de personas víctimas de aquella red.
Aquél tipo de noticias, a modo personal, solo reforzaron mi desconfianza hacia ciertas instituciones y mi nulo deseo de "sacar" una casa propia. Ok, problemas de ese tipo sucede en cualquier lugar del mundo, lo sé, pero creo que por eso prefiero rentar una casa que comprar una a alguien que no sé si realmente es el legítimo dueño o un estafador.
"Saca tu casa", me repetía una y otra vez una amistad. "No hay nada mejor que tener tu casa propia"... No, gracias.
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Notas al respecto:
- Invierte en una casita... Ahora ya no duerme en paz, en: Yucatán Ahora. 3 de abril de 2018.
- Yucatán y sus miles de casas abandonadas, en: Yucatán Ahora. 4 de abril de 2018.
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