Bitácora del día martes 16 de octubre. En algún punto de M.
Primer día, primeros recuerdos del semestre anterior. Me gustaría decir que en la universidad no se repetiría la misma historia, pero eso sería pecar de ingenua. Como en toda escuela, siempre te encontrarás con grupos que no te van a prestar atención, que se hastían de verte incluso si es la primera hora, o si el tema que tratas de dominar decentemente les causa cierta confusión.
Algunos de los temas que aborda la materia en cuestión los había visto en mis épocas de primaria y secundaria. Por supuesto, en ese entonces los estudios gramaticales no eran tan especializados como ahora. Por ejemplo, nunca me imaginé que hubiera más de dos tipos de sustantivos, que existieran pronombres personales dativos, acusativos, etc., e incluso que existiera una ciencia que se llamara Morfología. Y sin embargo, como en toda primera vez en una materia de la cual conozco lo básico de lo básico, reconozco que me falta muchísimo por entenderle a la teoría. Eso no me desanima; al contrario, me impulsa a conocer y empaparme del tema, a explorar el terreno y a ver hasta dónde puedo llegar.
Quizás la docencia, como dije hace algunos ayeres, no sea realmente lo mío, pero ante la mala suerte que he tenido como freelancer en estos últimos meses, y el desánimo que me produjo la experiencia previa en el campo en cuanto al aspecto económico (y me sigue produciendo; he ido a dos entrevistas de trabajo. En el primero me ofrecían muy pocas horas, pero pagaban bien la hora; en el segundo me ofrecían casi 25 horas por un sueldo lamentable), así como lo deprimente que es encontrarte con nuevas generaciones que ya no se interesan en nada que no provenga de las redes sociales, decidí darme una segunda oportunidad.
Mientras tanto, a continuar explorando el terreno.
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