Quedan tan solo recuerdos de lo que fui alguna vez. Mi belleza y agilidad son cosa del pasado. Hoy soy un frágil y arruinado cuerpo que se lamenta por no seguir el ritmo de vida de aquellos tiempos.
La nostalgia pareciera presentarse cada vez que veo mis objetos con los que supe conseguir premios y ovaciones. Por un lado rememorar esos momentos me provoca un suspiro de satisfacción pero por otro el saber que nunca más podré volver a vivir algo así se convierte en un dolor difícil de soportar.
El espejo no miente. Refleja en mí los rasgos del paso del tiempo. Me encuentro fuera de la posibilidad de revivir aquellos tiempos en los que mi cuerpo tenía una vitalidad tan intensa como una flor floreciendo en primavera. Respiro hondo y cierro los ojos. Por un momento vuelvo a ser feliz pero todo se desvanece al ver la realidad en la que estoy envuelta. Soy una flor marchita en pleno invierno.
La vejez de mi cuerpo también tiene sus cicatrices. Aquellas que son marcas de cada uno de los momentos a los que no le di importancia en su tiempo. Creí ser fea por solo tener marcas en mi piel que, entre caídas y tropiezos, formaban parte de mí sin quitar la esencial belleza que resaltaba en mi ser. Cada marca me lleva a un solo lugar. Mi juventud.
Cuando le empecé a tomar aprecio a la vida ya estaba hallando rasgos que me envejecían. Mucho peor era sentir el efecto que mi rostro ocasionaba ante los demás. Ya no eran piropos o halagos, ahora solo quedaban cortesías propias de darlas a los mayores. Hoy soy una vasija desquebrajada que solo contiene un alma esperando partir.
Si algo he de desear sería el volver a ser joven. Quiero vivir y hacerlo sabiendo que cada minuto cuenta. Cada suspiro y latido compiten contra un reloj porque el tiempo pasa y aún soy un ser mortal.
Las fotos demuestran lo que alguna vez fui. Ya no veo más futuro que el de culminar mi existencia cerrando los ojos para siempre. Mi belleza habrá quedado inmortalizada en los recuerdos para quienes me hayan conocido en mi total plenitud. Hoy mi deseo más profundo es el volver a vivir una vida vibrante llena de emociones y ser amada, deseada ... valorada.