Lo que ella no sabe; es que la vi, sí, te juro que la vi, pero no como todos lo hacen, no como todos la ven, la mayoría la ven por su bonito cuerpo, su marcada cintura, sus grandes piernas y por su forma de caminar… Te juro que yo le vi sus inseguridades, de inmediato quise formar parte de su escape, su apoyo emocional, no olvidaré esa sonrisa, era tan bella como grande sus inseguridades.
Nunca pensé que le hablaría esa noche, y lo hice, no recuerdo muy bien sobre lo que hablamos, sólo sé que ahí empezó todo, ¿o terminó todo? En ese momento fue el inicio de mi perdición, quien diría que ella me marcaría, me movería, al empezar a hablar con ella me prometí que yo iría con calma, que no me ilusionaría, y aquí me tienes, usándote como inspiración para mi poesía.