¡Hola amigos!
La televisión después de su aparición, se ha convertido en un artefacto indispensable para muchas personas, al punto que en muchas familias se le asignó la delicada tarea de cuidar a los niños mientras los padres trabajan. Programas de cualquier índole, unos educativos, otros no tanto, pero ¿qué pasa con un individuo que ve mucha televisión?
La televisión, así como los videojuegos, hacen a la persona pasiva en sus movimientos, en los niños es posible que adquieran velocidad cerebral, pero esto no es sinónimo de aprendizaje significativo, solo se logra la captura de imágenes, las palabras y movimientos a gran velocidad, sin embargo, este proceso es tan rápido que los cerebros jóvenes poco lo asimilan.
La intención, no es decir que ver mucha televisión sea bueno o malo, es evidente que con ella el movimiento físico queda relegado, salvo que se esté viendo un programa de ejercicios y se estén haciendo los mismos de forma simultánea; sino invitar a la reflexión ¿cuántas horas pasamos frente al televisor? ¿cuántas horas pasan nuestros hijos? Aparentemente mantiene quieto a los chicos, pero ésta interfiere en el aprendizaje, en la disminución de la creatividad y en la socialización con otras personas.
Si vemos un niño frente al televisor éste parece hipnotizado, pues está siendo bombardeado por una serie de imágenes, repite lo que oye sin un fondo de comprensión que dirija su imaginación y razonamiento creativo. Las imágenes provocan que los ojos del niño enfoquen mucho, por lo que no hay conexión entre las palabras y las imágenes; el cerebro por su parte, trata de defenderse, reduciendo su actividad hasta la onda más baja, la onda alfa, ésta es incompatible con el razonamiento y el cerebro activo.
La televisión ofrece una ventana abierta de información, sin embargo, el hábito de estar muchas horas al frente de este aparato, genera un aprendizaje ausente de movimiento y lejos de conexiones emocionales y sensoriales como olor, gusto, tacto, que llevarán a que los patrones de aprendizaje se afecten.
La invitación entonces no es a dejar la televisión de lado totalmente, siempre es agradable ver una buena película, pero si a incorporar otros hábitos que nos aporten más contenido y bienestar, como leer un buen libro, hacer ejercicios, pintar, cualquier actividad que esté en consonancia con nuestros gustos y afinidades estará bien, la idea es que nos permita a nosotros y a nuestros pequeños el movimiento, generar nuevos patrones de aprendizaje y potenciar nuestro cerebro.
Hasta nuestro próximo encuentro
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