Uno de los mayores tabúes relacionados con la adopción es la familia biológica, se evita hablar de ellos y ni que decir de mantener contactos si fuera posible.
Primero hablemos sobre la importancia de que los niños que fueron adoptados conozcan la verdad.
Todos los niños que fueron adoptados tienen derecho a saber la verdad, no importa la edad, no importa si fueron adoptados al nacer. Esconder, mantener eso como un gran secreto de familia no es saludable y tarde o temprano se enterarán y no es lo mismo crecer escuchando de la boca de sus padres la verdad que enterarse en la adolescencia, por ejemplo, por medio de algún pariente mal intencionado (que siempre existen)
Claro que lo que uno cuente a sus hijos debe ir acorde con la edad que tienen y no es necesario entrar en detalles sobre la situación de los padres o el porqué del abandono si fuera el caso. Cuando se trata de niños mayores que son adoptados por un lado esto es más fácil ya que conocen su realidad pero al mismo tiempo tienen memoria de la familia anterior y muchas veces expresan algún deseo de volver a verlos, esto es normal y no se debe tomar como una ofensa o demostración de que el niño quiere volver con ellos.
Tengan en cuenta que los padres más allá de las circunstancias que llevaron a ese niño a estar en adopción fueron los que cuidaron de él en sus primeros años (bien o mal), por lo cual existe un apego.
Tengo una amiga que también tiene una hija de 15 años, fue abandonada recién nacida, la chica siempre supo que era adoptiva, nunca le escondieron eso pero sencillamente le dijeron que no sabían nada de su madre biológica, lo que no es verdad. La joven siempre deseó conocer a su madre biológica pero los padres nunca quisieron buscarla, el resultado una joven con un sentimiento de rabia y rencor hacia esa madre que no conoció y la abandonó sencillamente por no conocer la realidad que la llevó al abandono: 17 años, pobre, sin padres, abandonada por su pareja una vez que supo del embarazo. Tal vez si la conociera y supiera su lado de la historia no tendría esos sentimientos tan negativos.
Mi hija por otro lado conoce muy bien la realidad de sus padres porque seguimos en contacto, sabe qué tipo de vida tendría si se hubiera quedado, más aún con los problemas de salud que tenía y no les guarda rencor alguno, al contrario, les tiene cariño, sabe que la decisión que tomaron fue por su bien.
Creo que parte de evitar hablar de los padres biológicos pasa por miedo a que los hijos quieran volver con ellos o a la inseguridad respeto al amor que nos tienen pero los niños son muy inteligente y sumamente dispuestos a aceptar su realidad si la familia le brinda apoyo.
El haber sido adoptado no es triste, no es un estigma que deben llevar, es sencillamente una forma diferente de haber llegado a una familia.