Hace poco visité Valencia. Lo habéis podido comprobar por mis publicaciones previas. Callejeando por sus calles observé que hay multitud de comercios donde venden telas para confeccionar trajes de fallera. Son trajes muy especiales, artísticos, elaborados con seda. Muchos de ellos son muy costosos. Viéndolos de cerca, en los escaparates, me quedé maravillado de la delicadeza de sus diseños.
Para que os hagáis una idea de las dimensiones de lo que hablo os dejo un enlace de lo que fue la Ofrenda 2018. Es mucho mas de lo que uno pudiera imaginar.
Los tejidos tienen diseños florales con colores muy intensos, brillantes y cambiantes. Interesado por este hallazgo, aunque inicialmente no lo tenía planeado, decidí ir al "Museo de la Seda"de Valencia.
El museo se encuentra en uno de los edificios más destacables de la arquitectura y cultura valenciana. Se construyó en el siglo XV y ha sido restaurado recientemente. Siempre fue la sede del Colegio del Arte Mayor de la Seda.
Historia de la seda
La historia de la seda proviene de China desde el siglo XXVII a.C. Poco a poco, el negocio de la seda se fue extendiendo por Asia hasta conectar con Europa. Se asombró conocer que la cotización de la seda fue aumentando con el tiempo e incluso llegó a ser moneda de intercambio.
El monopolio de la seda por parte de los chinos duró varios centenares de años hasta que en el siglo VI-VII unos monjes trajeron a Bizancio unos huevos de seda robados.
Fueron los árabes los que difundieron por las cuencas del mar mediterráneo la ciencia de la cría del gusano de seda (sericultura). A la península ibérica llegó en el siglo IX y se hicieron plantaciones de moreras en el Levante porque estos gusanos se alimentan con sus hojas.
La seda se obtiene de los capullos de los gusanos de seda. Cuando las orugas se hacen mayores elaboran un capullo donde se encierran para trasformarse en crisálidas. Pasados dos semanas surge una mariposa que pone unos diminutos huevos. Cuando eclosionan surgen de nuevo gusanos. Este es su ciclo vital.
Nosotros, cuando éramos niños, teníamos en una caja con varios gusanos de seda y vimos perfectamente cómo fue toda esta transformación. Está sericultura doméstica se puso de moda en nuestra infancia. Pasábamos horas cuidándolos a lo largo de semanas y vimos maravillados todo el proceso. Lo recuerdo muy bien.
En el museo hay una recreación de cómo se cuidaban los gusanos en unas estanterías. Luego, los capullos los hervían y de ellos obtenían los hilos de seda.
Cuando llegaron los genoveses al final del siglo XV, que sabían producir terciopelo, se reguló el oficio y se redactaron las ordenanzas del gremio de Velluters (terciopelo se dice “vellut” en valenciano y “velluto” en italiano). La legislación fue aprobada en 1479 por el recientemente nombrado Fernando el Católico. uatro años más tarde se constituye la Cofradía de San Jerónimo, patrón de los trabajadores de la seda (velluters).
En los paneles de la exposición explican que la producción de seda tuvo mucha relevancia en la economía del Reino de Valencia entre los siglos XV y XVIII. Evolucionó con los siglos está asociación de artes y oficios desde Cofradía a Colegio de Arte Mayor de Tintoreros de la Seda. Como muestra de su importancia, basta decir que en 1780 la mitad de la población valenciana trabajaba entorno a las seda.
La tintura fue un oficio artístico tradicional en Valencia cuyos conocimientos se fueron transmitiendo a través de los siglos y perduró hasta la bien entrado el siglo XIX.
El oficio de tintorero tuvo tanta importancia en la Valencia del Siglo XV, que fueron recogidas sus ordenanzas en un maravilloso libro manuscrito de 1506 con el arcángel San Miguel en portada. El manuscrito está expuesto en la sala y tiene un hermoso dibujo de San Miguel arcangel.
El gran valor de los tejidos de seda no se deben únicamente al material con el que se confeccionan. Mas bien se debe a todo el proceso de creación. Su elaboración tiene un marcado sentido artístico totalmente artesanal. El resultado final, lleno de color y de realces brillantes, es un producto único con un gran valor estético.
Durante las fiestas de las Fallas en Valencia, que se celebran el 19 de marzo, las mujeres valencianas tradicionalmente visten los denominados “trajes de fallera” que son confeccionados principalmente con seda. Según me dijeron, un traje normal puede costar perfectamente 3000 euros.
En el museo pudimos admirar algunas piezas muy valiosas, magníficamente conservadas. Visitándolo sin prisa pude hacerme una mejor idea del diseño multicolor de la indumentaria tradicional valenciana. Hay trajes de más de 100 años que tienen un color precioso que se mantiene prácticamente intacto.
Si vais a Valencia, este museo es una recomendación personal que no os debéis perder. Seguro que no os defrauda.
Aquí os dejo unas fotografías de los hermosísimos trajes que hay en el Museo de la Seda de Valencia.
En los techos esta pintado San Jerónimo que es el patrón de los fabricantes de la seda.
Espero que os haya gustado esta publicación. La escribí con ilusión recordando el viaje. Mi intención ha sido que me acompañaras, proporcionándote información pero sin ser aburrido. Espero contar contigo en otras experiencias.
Todas las fotos son mías y originales. Las hice con mi iPhone 6. Además, soy el autor de los dibujos de separadores.
Espero tus comentarios ¡Nos vemos!
¡Buen Camino!