Desde hace años, probablemente desde que mi hermano compartió su deseo por comenzar a estudiar cine, las artes han despertado mi curiosidad. En su momento no llamó mi atención ser artista —nunca sentí que tuviera gran talento o creatividad—, me interesaba entender el arte; comprender cómo piezas artísticas pueden jugar con tu mente y tus sentidos. Desde entonces me he enfocado principalmente en aprender sobre cine y literatura por ser mis medios de expresión artística favoritos —aunque veo menos películas y leo menos libros de los que debería—, y porque otras artes, como la música o la danza, me parecen mucho más ambiguas en su contenido y por tanto más difíciles de comprender.
A medida que iba aprendiendo sobre el cine y la literatura, era más fácil ver obras con ojos críticos y entenderlas por lo que eran. Ver lo fallos y comprender los aciertos. Terminar de ver una película y sentir que logré comprender todo, incluso lo que está más allá de simplemente los diálogos, es una sensación que me llena de tranquilidad. Sin embargo hay una serie, un anime en específico, al que no puedo ver de forma crítica. «Hibike! Euphonium», una obra de la que, conscientemente, ignoro errores, y no logro entender por qué resuena tanto conmigo en las escenas y los pequeños detalles que me llegan a mover emocionalmente.
Hibike! Euphonium, temporada 1, capítulo 8
Hace pocas horas terminé de ver la serie por tercera vez y, tal como las dos veces anteriores, no logré contener las lagrimas. No pude evitar llorar en el último capítulo, así como lloré con las mismas escenas que siempre, sin falta, me hacen llorar. Y me encuentro ahí, con lágrimas cayendo por mis mejillas, preguntándome por qué estoy llorando. Ya he visto la serie completa 3 veces, la segunda temporada al menos 5 veces y estas escenas al menos 10 veces; ya sé todo lo que pasa, y sé lo que se viene, no hay ninguna razón para llorar. Pero no lo puedo evitar.No entiendo qué hay en esas escenas que me pueda hacer llorar. No logro comprender esta serie, no la puedo analizar. Cada vez que la veo siento que mi cerebro se apaga.
Sí, sé que el primer arco de la segunda temporada tiene errores, pero los ignoro. ¿Por qué los ignoro? Son problemas de guión que odiaría en otras obras, pero en Hibike! Euphonium los paso por alto. Cuando veo el final del arco, una escena, una maldita escena de 8 minutos me hace olvidar los problemas de los 4 episodios anteriores, y me hace pensar que todo lo que vi para llegar a esa escena valió la pena. Me siento idiota, pero no puedo evitar emocionarme cada vez que la veo. 8 minutos que sobrecargan mis emociones y me hacen perder el sentido del tiempo, en los que estoy sumergido en sus planos y en su música, esperando que nunca acabe.
Hibike! Euphonium, temporada 2, capítulo 10
Hay cosas que veo por internet que me irritan mucho, porque soy un pobre idiota que se toma todo muy en serio. Una de las que más me molesta ver es la frase "simplemente relájate y disfruta de la serie, si al final es sólo un anime" en cada crítica negativa que alguien hace sobre una obra de animación japonesa. Es irritante porque me pongo en los zapatos de la persona haciendo la crítica, quien probablemente no pueda simplemente "relajarse y disfrutar" de una serie mala. Me he encontrado en esa situación; una vez comienzas a desarrollar una mente crítica es imposible disfrutar del arte mediocre. Pero últimamente me he dado cuenta que sí se puede apagar el cerebro y olvidarse del pensamiento crítico. Ocurre cuando una obra es buena. Tan buena que no logras entender qué aspecto de dicha creación te hace amarla tanto. La calidad de la obra te supera, te abruma, y todo lo que puedes hacer es relajarte y disfrutar. Para mí, esa es la forma que tengo de saber cuáles son mis piezas favoritas de cada medio; de algunos está muy claro y de otros es imposible decidir porque tengo demasiados favoritos. en la música mi pieza favorita sería «Bohemian Rhapsody»_ de Queen, y en la pintura sería «El caminante sobre el mar de nubes» de Caspar David Friedrich. Ahora puedo agregar una más a mi lista de piezas artísticas favoritas, porque ya sé que, sin ninguna duda, «Hibike! Euphonium» es mi anime favorito.