Lo que empezó como un juego
terminó en la habitación
dos cuerpos fugitivos
emanaban pasión
lujuria y desenfreno
amor sin protección
la piel ahora nos llama
¡Adiós, autocontrol!
con besos y caricias
comienzo mi faena
hoy, quiero devorarte
amarte sin fronteras
quiero que quede a un lado
todo nuestro pudor
y disfrutar contigo
hasta que salga el sol...
mis manos se aventuran
y empiezan a explorar
de a poco por tus nalgas
comienzan a bajar...
mi lengua, muy traviesa
entra en tu cavidad
y escucho tus gemidos
que me hacen delirar...
y así pasan las horas
de este excelso placer
que se repita siempre
yo no me cansaré...
Wilfred García