Hola mi nombre es Wilnelson Pérez Muñoz, bebo más café de lo que mi cuerpo ya está dispuesto a tolerar, me enteré hace poco que en verdad acuario es un signo de aire y no de agua y me dolió mucho porque es una excusa menos para escapar a la playa en momentos de crisis; a esa excusa le llamaba: el reencuentro zodiacal, a lo que en seguida me decía mi madre: oye pero tú no lees el horóscopo. Yo le contestaba, el horóscopo está en ti, como quien contesta cualquier cosa. Y me tomaba la tercera taza de café a las 9:17 a.m. como quien sorbe un elixir.
Las idas a la playa han cambiado un poco. Ahora el tiempo que usaba para estar nadando, sin saber absolutamente nada de mi ascendente, lo empleo en hacerle fotos a la iglesia que está al lado de mi casa para enviárselas al monaguillo de Tucupita. ¿Qué es lo de Tucupita? Tucupita es la ciudad capital de Delta Amacuro, un estado de Venezuela. Sí que sí. Yo soy de Caracas, aunque me gustaría Tucupita como la capital del país porque habría menos centralización, menos gente queriendo hacer política y sin duda habría un acento colectivo mucho más divertido.
Entonces el monaguillo de Delta Amacuro se había convertido en mi vecino favorito. Tenía ciertas reglas que me incomodaban al principio, pero nos fuimos adaptando. Un día le dije que de verdad no me podía seguir pidiendo que llevase colgado el rosario que me regaló porque él lo lleva con fe y yo en cambio confundo las pepas con caraotas. Él acepto y me pidió a mí que dejara de pedirle para tomarnos el vino de la próxima comunión. Yo acepté también.
Nos conocimos porque en mi casa hay una mata de mangos. Llega un punto en que hacer jalea, comerlos con sal, limón y pimienta, invitar a todas las guacharacas o loros de la zona y tener de mascota a Caili Luisa Thompson como la perra del viejo refrán: comeré tanto mango como vengan cayendo; no es suficiente. Por lo tanto voy a regalarlos a la iglesia que está al lado de mi casa a cada temporada. Y en la primera semana de la cosecha del año pasado estaba allí el nuevo monaguillo regando el jardín.
Su cara casi inexpresiva cambió súbitamente a un mar contenido en una bomba a punto de estallar cuando le entregué la bolsa, me llamó mucho la atención y lo vi fijamente con cierto regocijo, me recordaba a alguien y le solté: oye, también puedes comer tú eh, si para eso la he traído. Soltó esa sonrisa de agradecimiento con picardía, se persignó y me dije a mí mismo: obvio, si es que es idéntico a Vladimir Putin. Acto seguido mordió un mango y desde allí nos hicimos amigos.
También le tomo fotos a los atardeceres durante la cuarentena, sin embargo estoy tan necesitado de nuevos rostros que me he visto exigiéndole expresiones al sol.
Y esa es una de las razones por las que vengo aquí, si bien disfruto de mi compañía sé también apreciar el contacto humano, por lo que conocer una comunidad donde hay rienda suelta a la exploración personal acompañada de comentarios que la estimulan y ayudan a florecer mientras pueden incrementar sus dineros pues, me parece un edén.
A continuación les dejaré un cuadro que contiene las posibles rutinas de mi semana y ustedes podrán combinarlas como les parezca si quieren adivinar qué estoy haciendo. La última columna contiene cinco de mis cuentos preferidos.
Si me lo permiten me quitaré las botas e intentaré entrar descalzo.
Algunos de los post que pretenda subir durante este paseo estarán llenos de ficción narrados en primera persona, si por ejemplo les llegase a contar del día en que salí de un cascarón y mis padres me llenaron de mangos mientras pegaban gritos al amanecer, puede ser que una guacharaca se haya metido en mis sueños y yo enfurecido haya querido homenajearles porque no me atrevo a hacerles daño aunque no me agraden mucho.
Es un placer, de verdad. Ojalá hacer un viaje entretenido y agradable para quienes se asomen por aquí.
Aprovecho esta primera entrada para agradecer a @Rutablockchain por todo el asesoramiento alrededor de la plataforma y también a @Bluemist por hacer posible el abrir la cuenta.