Me venía todos los días de la escuela viendo como los niños regresaban con sus mochilas llenas de libros y cuadernos. Menos mal mi vieja mochila rota venía repleta de sueños y motivaciones.
Pasaba por sus casas y aterraba ver que tenían enormes televisores para entretenerlos. Por fortuna yo tenia mi imaginación intacta.
Presumían de sus fines de semana al parque de diversiones, mostrando fotos y fotos que se habían tomado para conmemorar ese día. Supongo que no saben lo fresco del riachuelo que queda a dos cuadras de ese mismo parque.
Parecen estar inmutados y petrificados mientras manejan sus celulares "hablando" con todo el mundo. Gracias al cielo hoy tuve una buena conversación con mi padre.
Los veo quejarse de comer siempre lo mismo y se colocan como energúmenos mientras lo discuten. Mientras yo disfruto de mi comida del día; que mal por ellos.
Me entristece saber que hay gente que no es feliz y se siente vacía a mi alrededor, pero por fortuna yo lo tengo todo y mucho más, pero me aterra no saber: Cuando nada me quede.