Ir ascendiendo llevó trabajo arduo porque tenía que asistir a seminarios, competencias, tener buenas calificaciones en el colegio, aprender los katas, ejercitarme, prepararme lo suficiente para asistir a mis exámenes y seguir obteniendo nuevos cinturones, y así año tras años (fueron 6 años). Para asistir a los exámenes de grado tenía que aprender una guía con palabras en japonés. ¡Sí Japonés! Un poco pero se hablaba, de hecho en las clases los números se pronuncian en ese idioma.
La parte más bonita e inspiradora eran los viajes a diferentes ciudades en el país cuando teníamos seminarios o campeonatos, con el grupo nos quedábamos hospedadas en hoteles e íbamos en el tiempo libre a conocer algún lugar de la ciudad.
Cuanto tenía 13 años que comencé otra etapa de mi vida la cual era el liceo por alguna extraña razón, iba al Dojo muy poco, luego dejé de asistir y así, en mi camino por el mundo del Karate llegué al cinturón azul obscuro lo cual significa mucho porque estuve a nada de ser sempai. Fue una etapa de mi vida muy bonita, realmente no tengo malos recuerdos de ella porque solíamos ser muy unidos y el respeto siempre estaba presente.
En fin, dejé de asistir, fueron pasando los años, hoy tengo 20 años y he comenzado a presentar dolores musculares crónicos lo cual los doctores dicen que soy propensa a desarrollar Fibromialgia, todo se debe a la falta de ejercicios. Lo que quiero compartir es que el deporte es súper importante para la salud, personalmente en mi vida de universitaria suelo ser muy sedentaria o descuidada conmigo misma y sé que mi cuerpo comienza a resentir, me hace falta ejercitarme y es algo que tengo contemplado retomar aunque no sea con un deporte. Posiblemente pude haber logrado mucho más en mi vida como Karateka pero sé que todo pasa por algo y constantemente las oportunidades llegan a nuestras vidas.
Somos dueños de nuestro propio destino ♥
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