Somos niños deambulando
entre la hecatombe permanente.
Entre la brutalidad gigante
de un niño aun mayor
que no llegamos a entender.
Somos hormigas inconscientes,
desafiando al azar y caminando ciegas
en el natural sendero,
transitado por el cruel titán caprichoso
y quién sabe qué otra criatura.
Encerrados en los sentidos,
no podemos percibir más allá
de esta película negra
en la que estamos sumidos.
Los demonios nos susurran,
las guerras se libran,
la sangre se derrama,
y morimos, ignorantes,
convencidos de que sabemos.
Inmersos en la mentira
de dioses efímeros,
enterrados por el tiempo
y los avatares del destino
de los hombres.
Pero existe luz en esta oscuridad.
El gozo y la felicidad que compartimos,
la admiración por la belleza,
la conexión invisible que nos une,
los miles mundos en que vivimos
sin darnos cuenta.
La maravilla de estar vivo
es también
permanente.
Imagen de mi autoría
Tomada con un dispositivo SAMSUNG, modelo SM-285M