Regálame un poco de espacio, un conato de aire para respirar a solas, un poco de tiempo para poner en orden el desastre en mi cabeza, para aclarar mis ideas y volver a comenzar.
Permíteme no pensar en ti, no extrañarte, caminar distante mientras construyo con copos de algodón un nuevo hogar para mis sentimientos.
Dame tiempo, para saber si vale la pena, tiempo para confirmar que tal vez no, para desenterrar la idea de que la gente cambia cuando de sobra se qué hay cosas que nunca cambiarán, que viven dentro, que jamás nos abandonan.
Regálame la soledad, por un día o por una vida, permíteme salir corriendo de tu lado, porque recientemente estar contigo es peor que estar solo, lo admito.