De todos los proyectos en donde trabaje, hubo uno en particular, el del “Tuy IV”, particular por su gente, su ubicación y complicaciones constructivas (llovía todos los días), nuestro campamento estaba en un pueblo llamado La Pastora, ubicado en el sector Araguaita Edo Miranda. Nos tomaba una hora llegar al campamento, selva adentro, nunca imagine que esa zona estuviese poblada, allí no se llega tan fácil.
Su gente se caracterizaba por ser amable, humilde, con algo de inocencia, me atrevo a decir que el 75% de la población eran de apellido Arias.
Coincide con mi apellido, llegue a pensar que mi abuelo era oriundo de La Pastora.
Existían grupos delictivos que se escondían a los alrededores, estos grupos estaban armados y por supuestos peligrosos, dueños de todo, sin ninguna ley que los regulara.
Un día, uno de estos grupos pasaba en frente de la casa donde almorzábamos, como los vi armados y con botas de montaña; pregunté ¿son cazadores? y me dijeron: ¡no los mires, ellos no son ningunos cazadores! Allí iban ellos con caras desafiante como dueños del mundo, imponiendo sus propias leyes.
Otro día, se escucharon algunos disparos, todos nos encerramos en aquella casita donde almorzábamos, otra vez, estos grupos haciendo de las suyas, pues les dispararon a unos cochinos y obligaron a las personas que les cocinaran, porque simplemente tenían hambre.
En varias oportunidades salimos del campamento corriendo, porque nos amenazaban con secuestrarnos. Al llegar un lunes, nos contaron que habían ajusticiado a tres muchachos delante de los presentes, sin que nadie pudiera hacer nada, simplemente estaban cobrando una cuenta pendiente.
Me contaron, que hoy en día La Pastora no está habitada, es un pueblo fantasma.
A pesar de todos estos riesgos, veo el lado positivo, conocí personas maravillosas, Aracelis, Rosa, sus pequeñines y como no recordar a Giovanni (decía que yo era su novia).
Giovanni
Gracias por leer!