Hola queridos steemians, Feliz y bendecido día para todos, hoy es viernes y el cuerpo lo sabe.
Cuando empezamos a tener relaciones con nuestra pareja los primero años son los más activo de todos, pasamos de la cama al piso, del piso a la cocina de la cocina a la escalera, en fin rodeamos toda la casa teniendo sexo. Somos una maquina incansable de sexo pero esto no solo acaba en la casa, si vamos en el coche y de repente se nos mete el morbo que llevamos dentro nos parqueamos en un lugar ¡y a gozar se ha dicho! deja de reírte bandido de seguro lo has hecho (JAJAJA). Es decir gozamos del sexo en su máximo esplendor, si en esa etapa nos dan un libro de Kama Sutra, es muy probable que en menos de una semana lo devoramos por completo y esto está completamente bien y saludable, el punto es ¿Por que después de casado no tenemos estas mismas experiencia? perdemos ese placer de sentir que podemos ser descubierto, pero sobre todo un sexo maravilloso que nos envuelva de placer.
Si nos ponemos a conversar con nuestra pareja de sexo, de seguro salen a flote toda y cada una de las picardías que hacíamos antes de tener una vida matrimonial o al comienzo de esta cuando no estaban los niños, ¿Por qué los niños tienen que ser un obstáculo para gozar del sexo? ¡Obviamente no vamos a tener sexo delante de nuestros hijos! Ni los vamos a traumar con nuestros gemidos, pero debemos recordar que en silencio y a escondidas todo es más sabroso. Recuerdan cuando estaban en casa de sus padres y llegaban sus parejas a hacerles visita y a escondidas de sus padres tenían sexo (bueno si no hiciste eso te perdiste de la mejor sensación de adrenalina de todas) o pedir permiso para algo y saber que si no estabas a una hora tus padres podrían sospechar. Cuando estamos casados aún podemos hacer eso, estos aspecto son los que mantienen viva la llama de la pasión entre tu pareja y tú. Recuerda que en el sexo hay que tener cierto morbo saludable que ayude a mantener viva la llama del amor y de la pasión. ¡Amor con hambre no dura, pero sin sexo tampoco! No con esto les quiero decir que tienen que ser los mejores en la cama o tener sexo con su pareja 3 veces al día, pero tenemos que tener presente que más vale una noche con adrenalina y fuera de la rutina que todos los días un sexo monótono.
Cuantas veces un rapidito nos ha llenado la vida de alegría, ¡si no me crees pregúntale esto a un jefe y su secretaria! (jajaja) no mentira, la verdad es que tenemos que llenar nuestro matrimonio de estos pequeños detalles un rapidin de vez en cuando no le hace mal a nadie y si lo hace dos o tres veces por semana aún mejor. Y es que ¿quien ha dicho que el sexo tiene horario o fecha en el calendario?. Imagínate que tú y tu pareja tenga estipulado el día Sábado como día para tener relaciones sexuales entonces, ¿Si te sientes mal o pasa algo ese día, no tendrán sexo hasta la semana siguiente?
Creo y soy fiel creyente que el sexo no se condiciona, este debe de seguir como un instinto o sentimiento de momento, saben que es sabroso, tener la casa llena de persona y que tú y tu pareja estén teniendo sexo en el baño y lo más excitante de todo es lograr el cometido y que nadie se diera ni la menor cuenta.
Queridos amigo motiven a disfrutar cada parte del cuerpo de su pareja y hagan que este conozca la suya, el sexo no es algo mental ni malo, por eso los límites solo lo colocan ustedes, pero la imaginación no hay que ponerla en pausa, una de las experiencia más placentera de tener sexo es fuera de la cama, es bien sabido que la cama se hizo para dormir y tener relaciones con nuestra pareja ¿Pero quién ha dicho que solo se puede en ella?, en ocasiones lo más incómodo es lo más placentero y el lugar más insólito es el que te puede generar el mayor placer de tu vida así que no teman inténtelos.
Les contaré uno de los lugares más insólitos donde decidí experimentar con mi esposo. Un día, mientras viajábamos en familia nos quedamos en un hotel con piscina, esta piscina tenía varios toboganes y trampolines, pero de noche la cerraban al público ya que esa área funcionaba como la tasca del hotel. Efectivamente mi esposo y yo, junto con otros familiares bajamos y dejamos a los niños con sus abuela para disfrutar de un rato agradable, en medio del camino nos dio gana y como teníamos el cuarto lleno de gente decidimos tomar uno de los toboganes como opción, lo gracioso del caso es que mientras teníamos relaciones, yo no podía dejar de reírme, de solo imaginar que si nos caíamos podíamos quedar empapados y para colmo desnudos delante de todas las personas que ahí se encontraban.