“La ciencia y el instinto nos dicen que una buena manera de alcanzar el espíritu viviente sensible es mediante el contacto físico. Y una de las formas más importantes del contacto es el abrazo. Con un abrazo nos comunicamos como individuos en el plano más profundo. Con un abrazo abarcamos la totalidad”. Estas son palabras de la reconocida terapeuta estadounidense Kathleen Keating.
¡Cuan ciertas son estas palabras!
Un abrazo es una muestra de amor hacia las personas que amamos. La persona que lo recibe siente el afecto, la energía y la alegría con las cuales se entrega, aunque dependiendo del contexto; un abrazo puede ser un símbolo de condolencia o consuelo.
En vista, que vivimos en un mundo acelerado y de muchos idiomas, sólo el idioma no verbal del contacto del abrazo carece de todo límite. Por otra parte, en esta época de lógica y de tecnología, vamos perdiendo conciencia de nuestros sentidos. Por eso, cuando nos tocamos y nos abrazamos con espíritu compasivo, llevamos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos.
Es importante que, tanto en la familia como en la escuela fomentemos abrazar a los niños, ya que de esta manera estableceremos vínculos, que muchas veces, duran toda la vida. Si la escuela promueve este tipo de relación afectiva, los niños se sentirán más confiados y, de la mano del trabajo del hogar, seguro podemos crear un entorno más constructivo.
Así que póngase la meta de abrazar diariamente a sus seres queridos.
Enseñe a sus hijos a abrazar. No lo deje para después, porque tal vez después, no estén.