Saludos, amigos steemianos. A continuación presento mi participación en la 4ª Entrega del concurso de fotografía auspiciado por el Equipo
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El tiempo es una ilusión, una entelequia, porque surge como una necesidad de medir la duración de nuestra vida en la tierra. Así es como tenemos la costubre de mesurar el ciclo de vida de todo, hasta del universo mismo para trazar una línea de cota desde el principio y hasta el final.
Mas el tiempo se siente al ver el retrovisor de los recuerdos. En esta fotografía represento mi hogar materno, que hasta el presente parece detenido en la decada de los 1970. El tapete, una redecilla de cadenetas, tejido con aguja de crochet por mi madre en alguna tarde calurosa. Una cajita de cristal con molduras y aplicaciones en plata. Un jarrón que descompone las redondeces de bolas de cristal. Una fotografía instananea en blanco y negro tomada con la vieja cámara Polaroid de mi padre, rescatando una imagen con mi hermano que no pudo atrapar en ese momento mi tierna memoria. Y un reloj de arena que a veces usé para desafiar a mis ideas en menos de 90 segundos.
Adoro las fotografías en blanco y negro porque descifran las lineaa, las luces y las sombras, dan un aire primigenio del mundo y el universo. Nos recuerdan que es posible deterner el tiempo en un instante y trasladar las imágenes al futuro para que no haya duda que todo tuvo su existencia alguna vez y que en un recuerdo podría durar para siempre.