Hay un falsa creencia impuesta por la sociedad, de que estar en soledad, es decir con nuestra propia compañía, es sinónimo de castigo, de no ser lo suficientemente bueno con los demás y de no encajar en las estructuras ya preestablecidas. Esta idea, cada vez ha tomado mas fuerza en el inconsciente colectivo de todos; tal es así, que si no nos encontramos interactuando constantemente con otras personas nos sentimos tristes y desdichados.
Muchas personas se volcarán a relaciones tóxicas, otras obtendrán dinero y éxito, otras intentarán con estudios universitarios o saldrán de fiestas para nunca encontrarse solos, pero lo cierto, es que la mayoría de las personas le temen a la soledad y por tanto, intentarán escapar de ella como sea.
Cuando la vida te enfrenta a ti mismo, ya no hay escapatoria posible, debes aceptarlo y amigarte con esa parte de ti que has descuidado. Encontrarse con un mundo desconocido dentro de nosotros, con capacidades y habilidades que no sabíamos que teníamos es tan reconfortante que ya no hay tiempo para el dolor o el sufrimiento. Descubres que tu eres el encargado de hacerte feliz, ya no le cedes ese poder a nadie, solo te pertenece a ti. Y es demasiado grato.
Ahí comienza el auto descubrimiento interior, empiezas a escucharte, sientes tus necesidades pero no las ocultas con reuniones o salidas al gimnasio; ahora te sientas a escucharlas, aceptarlas y vivirlas con total naturalidad.
Los miedos e inseguridades que antes te atormentaban, ahora van tomando otro color. Todo se vuelve comprensible y sanador. Y es tu desición que así sea.
Cuando nos encontramos demasiado tiempo siendo gobernados por el exterior, perdemos ese contacto tan íntimo y sublime que solo podemos crear con nosotros mismos. Ese que nos brinda las herramientas y la templanza en nuestras mayores adversidades. Ese poder innato y maravilloso que hemos delegado por complacer a los demás, por temor a no sentirnos queridos o respetados; es por eso que nos hemos hecho a un lado.
¿Qué pasa con lo que se mueve dentro de nosotros? ¿Qué pasa con nuestras inquietudes personales y nuestros sueños?
No coloquemos nuestra vida en otras manos, no vinimos al mundo a satisfacer los vacíos de nadie, ni a cumplir las expectativas de nuestra familia, vinimos a hacer lo que tengamos ganas de hacer y punto. Y en esto reside la soledad, en escucharte y lanzarte a lo que tu corazón pide sin importar lo que pueda suceder, porque tu ya aprendiste a estar feliz solo y eso te basta.
Cuando dependemos de lo que los otros nos puedan ofrecer, limitamos nuestras decisiones por las suyas, lo cual es una caída al abismo.
Salgamos un poco del murmullo de las calles donde se teje la "verdad", pasemos a nuestro rinconcito de vez en cuando.
******************** APRENDE A ESTAR CONTIGO ********************