Hablando hace unos años con mi amiga ritzi, en la parte trasera de la facultad de ciencias, se nos abalanzaron dos zamuros, peleando hasta subirse a la mesa donde estudiamos. Nos fuimos porque me puse nerviosa, y le dije que buscáramos otro lugar. Ella comenzó a comentarme que podrían ser peligrosos estos zamuros, pero que también se podrían domesticar; resulta que tenia un zamuro en su casa desde pichon y se había criado con su perro; tanto el perro como el zamuro comían perrarina. ¡Si señores!, un zamuro comiendo perrarina; exquisito el susodicho. Habiendo crecido en un hogar, adquirió varios comportamientos del perro con el que se crió. Al llegar a casa el se acercaba a mi compañera al igual que lo hacía el perro al saludarla.