Esa vez sólo bastó ver desde aquél árbol, cómo la brisa acariciaba tu suave cabello para que mi corazón se acelerara, así haciendo, que todos mis sentidos se despertaran. Un par de lágrimas oscuras, escaparon de mis ojos sorprendiéndome, y desde ese momento, mi vacío se lleno de ti.
De ti, de tus recuerdos, de tus sonrisas. Pude recordarlo todo, y sólo tú, pudiste minimizar la parte oscura de mi historia, dándole una brillante y cálida luz, que me ayudó a seguir adelante. A partir de ese momento, todo cambio de nuevo.