El silencio es como un acido que va carcomiendo el alma segundo a segundo, en la espera de ese mensaje, de esa llamada.
En la espera de que esa otra persona recapacite, entienda, entre en razon. Entre lagrimas y oración, una suplica silenciosa a Dios, en busca de esa ayuda celestial. Ya que se escapa de nuestras manos el control de la situación.
Lo unico que se recibe es un silencio sordido, frío, desgarrador. Sin saber... Si llegará esa anhelada llamada reconciliadora.
Ese silencio va cuartiando, ese sentimiento fuerte, y causando decepcion dentro del corazón...