El día transcurría normalmente, cuando de pronto, en la puerta un saludo....
¡Buenas tardes! - ¿Señora, como está usted?
-Muy bien, gracias. ¿En qué le puedo ayudar?
-Señora, seria usted tan amable de regalarme algo de comer, quizás una moneda para comprar algo.
-Déjame mirar, con gusto te ayudare con algo de comida.
-Muchas gracias, señora, que dios se lo pague.
Situaciones como la mencionada anteriormente, son muy comunes en algunas ciudades, jóvenes, mujeres, a veces abuelos, deambulan por las calles, pidiendo comida o algún tipo de ayuda económica.
Jóvenes con problemas de drogadicción, algunos simplemente se acercan a las casas a pedir comida.
Desde hace unos meses, he notado como las personas a falta de oportunidades laborales recurren a pedir limosna en los semáforos, subir a los buses a ofrecer algún producto a cambio de unas pocas monedas, etc.
En alguna ocasión, tuve la oportunidad de interactuar con un joven, lo veía muy seguido y el muy formal me saludaba, me decía que no robaba, ni le hacía daño a nadie, que estaba en un proceso de recuperación para salir del problema de las drogas. Asistía a una fundación que le ayudaba con su rehabilitación, pero que él debía hacer un aporte económico diariamente, para cubrir algunos gastos, que exigía la fundación.
Algunas ciudades no invierten los recursos necesarios, para ayudar con esta problemática social, es muy triste. Las pocas fundaciones que existen son para las personas que tienen los recursos económicos, para pagar por dichos tratamientos, nada es gratis. Sería lo que llamamos “Fundaciones con ánimo de lucro”.
Este publicación solo abarca una mínima parte de lo que es realidad esta problemática social, en Colombia es como solemos decir “El pan de cada día”, que viven muchas familias.