Sean bienvenidos una vez más a mi blog amigos Steemians. El día de ayer me dispuse a ver el Cervantes Magazine de esta semana relacionado a los instintos y dije: “es el momento de contar esa anécdota que un día viví”, por lo tanto, póngase cómodo y acompáñeme en esta pequeña historia.
Era un viernes por la tarde y caminaba desde la estación del metro hasta la parada del bus, esto para poder llegar a casa.
Las calles estaban abarrotadas de personas. Para ponerle un poco más de emoción al día les cuento que: ¡¡ERA QUINCENA!! así que había dinerito en nuestros bolsillos.
Llegué a la parada del bus y les confieso que estaba cansada, estresada y además cargaba algunas bolsas pesadas. Pensé por un momento “voy a montarme en ese bus para llegar rápido a casa” y cuando me dispuse a hacerlo algo en mi dijo: “¡¡No!! Espera.
¿Qué fue eso? – En ese momento no lo sabía, pero decidí esperar el próximo bus. La verdad me sentía extraña porque a mi mente llegaban pensamientos de que algo habría de suceder.
Aquel transporte estaba repleto de personas y este aún no arrancaba. Amigos, estaba muy nerviosa y no sabía por qué rayos me sentía así. Pasados algunos minutos aquel bus se fue, llevándose consigo aquella cantidad de personas. Me quedé esperando el próximo por varios minutos y sinceramente ya no aguantaba el estar allí, quería llegar a casa.
De repente, llego una persona corriendo y comenzó a gritar: “robaron la camioneta – robaron la camioneta” y yo en mi mente “¿Cómo?”. Ahora ustedes se imaginaran mi cara jajajaja. Las piernas me comenzaron a temblar, mientras mi corazón casi se me salía del pecho.
Ví que a lo lejos tanto hombres, como mujeres y niños se bajaban corriendo de aquel bus y mi desesperación creció aún más porque esa “avalancha” de personas venían directo hacía donde yo me encontraba.
Todo el mundo comenzó a correr y yo obviamente no me quede atrás. Logré llegar a un establecimiento y pude calmarme un poco (me regalaron hasta agua). Una vez ya más tranquila pude meditar y darme cuenta que aquel “¡NO!, ESPERA” me salvó de un momento nada agradable.
Por ello el titulo de mi post: ¿Crees en los instintos? – Más te vale que sí, porque al menos en mi caso pude salvarme de un robo y de una situación que quizá pudo haber pasado a mayores.
Aprovecho la oportunidad para comentar que en ese momento apliqué un poco de sabiduría, porque además de aquel instinto que me decía “no te vayas” pude ver que el bus estaba muy lleno y sería muy complicado montarme.
¿A dónde quiero llegar con esto?. No podemos tampoco depender de nuestros instintos porque en algunas ocasiones puede que algunos pensamientos solo sean producto de nuestra imaginación, más sin embargo debemos analizar muy bien la situación para así tomar una buena decisión.
Creo fielmente en los instintos y puedo dar fe de que son fiables. Estuve investigando un poco y pude ver que los instintos están científicamente comprobados:
"Se ha demostrado que la intuición es fiable. Así lo han verificado unos científicos guiados por el profesor Marius Usher en la universidad de Tel Aviv. Siempre hemos pensado que la razón acertaba más que las sensaciones intuitivas, pero los estudios científicos han confirmado que en un 90% de casos, tu instinto acierta."
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