En el año 2015, a raiz de una lluvia torrencial, un verdadero palo de agua como les decimos en Venezuela, un árbol se cayó sobre nuestra casa derribando gran parte de ella.
Gracias a Dios no hubo víctimas humanas, todos estábamos trabajando, solo papá estaba en casa pero en ese momento justo estaba en su cuarto (Practicamente el único lugar de la casa que quedó en pie).
Para el recuerdo quedaron estas imágenes ¡El susto fue mayúsculo!
Por eso es bueno estar pendiente de que los árboles que rodean nuestras viviendas se encuentren en buen estado (Y sus raíces también, por supuesto)
Fotos tomadas con mi Blackberry. Pertenecen al album familiar.