Este post va dedicado a todas las mujeres para que nunca permitan un golpe en su vida y a todos los hombres , para que jamás cometan la atrocidad de maltratar a una mujer...
-¡Qué haces estúpida! exclama el ogro del pantano que se ha levantado con mal humor. No es Parkinson lo que produce la tembladera de Marta, es el miedo que le corre por todo el cuerpo mientras el se acerca y le hace limpiar con la boca el café que se derramó en el suelo. La levanta por la cola de caballo, le quita el pabilo que le sujeta el cabello, la golpea sobre el mesón de la cocina y le recuerda lo miserable que es.
¡Qué inútil eres Marta!, nunca le puedes tener el desayuno listo apenas se levanta de la cama, yo supongo que no puedes porque que el miedo con el que vives no te lo permite. Ya no eres la linda mujer que sonreía todos los días. Hoy solo tienes ojeras y mala vida, ¡Gracias a Dios no le diste el hijo que quería!. Las cosas pasan por algo Marta, a lo mejor ese niño sufriría como tu ahora, quizá la bebé de 5 meses que te hizo abortar cuando se enteró que sería niña también sufriría.
¿Saben que es lo más triste de Marta?
Venezuela es uno de los países con las cifras más altas de violencia contra la mujer. Se calcula que 40% de las mujeres venezolanas han sido, son o serán víctimas de algún tipo de violencia. Es decir: 4 de cada 10”, explicó Beatriz Borges, directora de la ONG Cepaz.
Borges enfatizó que más preocupante que el número de afectadas es la gran impunidad que existe en el país en esta materia: “Existe 96% de impunidad en las denuncias que se hacen de estos casos. Datos de la Fiscalía General de la República indican que la segunda causa de muerte violenta en el país es el feminicidio”
Ninguna mujer está dispuesta a pagar ese precio, ya que muchas veces ocurre en hogares de bajos recursos donde el sostén de la familia es el sexo masculino y la mujer solo se ocupa del hogar, ella pensará en el futuro de sus hijos, en el que dirá la familia, y en el peor de los casos prefiere aguantar porque no tiene a donde ir.
Hay que educar a nuestros hijos, enseñarles que golpear a una mujer no los hace más hombres, miserables sí, pero jamás mejores hombres. Debemos fomentar desde las escuelas la igualdad entre los seres humanos, sin ninguna distinción de sexo y sobre todo educar a las mujeres para que se empoderen y digan ‘¡Basta ya de violencia!’. Después ellas van a denunciar más, evitarán conseguir y aceptar parejas que tengan ese tono violento. Tenemos que educar a los jóvenes desde la escuela y canalizar la violencia familiar que existe, la del entorno social donde viven, que ellos puedan tener herramientas para enfrentar eso y no repetirlo.
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Recuerden que cuando se escribe con amor todo es más bonito.