No se agobien porque esta no es una publicación de autoayuda o filosófica, simplemente es un post que busca hacerles ver que la vida es una sola y que por muy pequeños o grandes que sean los obstáculos, siempre habrá una manera de saltarlos y si no la hay, pues la inventamos.
Muchas veces vemos todo en blanco y negro, pareciera que el fin ha llegado y que el llanto ahogará nuestros sentidos. Inclusive, podemos llegar a un grado de pesimismo extremo, dónde la salida se encuentra totalmente bloqueada.
Mis queridos amigos, lamento informarles que menos tienen los peces y son felices. Ellos solo necesitan agua para desenvolverse y tuve que observarlos mucho tiempo para darme cuenta que quería ser uno.
Definitivamente, si me hubieran dado la oportunidad de elegir, elegiría ser un pez sin pensarlo; pero como no la tuve, entonces adoptaré sus actitudes y me dedicaré a nadar entre las duras y lindas aguas de la vida, porque la oportunidad de escoger ¿Qué somos? Y en ¿Qué nos hemos convertido? depende única y exclusivamente de nosotros. Tal vez no pudimos escoger qué tipo de ser vivo queríamos ser, pero la vida nos da la oportunidad de decidir cómo queremos ser.
Somos el resultado de nuestras decisiones, siempre tendremos la oportunidad de elegir entre los caminos que la vida nos presente. Algunos son buenos, otros no tanto, queda a libertad de cada persona continuar por el sendero que mejor le parezca. Izquierda o derecha. Ten presente que los caminos fáciles nos hacen llegar más rápido, pero no siempre llegamos a nuestro destino.
Todos nos equivocamos, por eso somos humanos y no seres celestiales. Es tiempo de dejar el miedo atrás y comenzar a florecer. Como las rosas ¿saben?, aunque se marchitan no dejan de ser hermosas y resplandecen hasta que caiga el último pétalo, y aun así nos sorprenderán con un capullo nuevo.
Es curioso que el ser humano nazca siendo libre, pero viva encadenado. Es como que si el universo nos obligara a sufrir por cualquier razón. Nuestras pasiones, nuestros amores, nuestros problemas e incluso nuestras alegrías nos roban nuestra libertad sin darnos cuenta. Ocupamos el pensamiento en amores pasajeros, en conflictos que aunque tengan solución nos agobian. Es tiempo de romper nuestras cadenas, no solo florecer como las rosas o renacer de las cenizas como nuestro amigo el fénix. Es tiempo de volar como las mariposas y darle color a nuestras vidas.