Hoy fue uno de esos días en los que ni siquiera respirar se sentía bien. Quería dormir tres vidas seguidas, tenía el ánimo por el subsuelo y estaba contagiando a las personas a mi alrededor con el mismo. Aunque pasé la mayor parte del tiempo queriendo estar en otro planeta, el día me sirvió para reflexionar y aprender lo siguiente:
Estoy oficialmente harta. Tengo 18 años y hay cosas que debo entender y aprender, tenerlas presente, y no hay mejor manera de hacerlo que escribiendolas.
Primero: Es un error creer que mi juventud puede ser una excusa para hacer estupideces, o para no hacer nada en absoluto. Debo aprovechar mi cuerpo, mi mente, y experimentar todos los días lo que puedo hacer con ellos. Porque tal vez cuando en serio me de cuenta de todo lo que puedo hacer, algo en mí falle y no pueda repararlo. Ahora soy básicamente invencible, I'm a fuc**** teenager.
Segundo: Si aún estoy en un lugar o situación del o de la que sólo puedo salir con el pasar del tiempo, es porque debo estarlo. Aunque crea que mi tiempo ahí o en eso ya acabó. Y si así lo creo, debo aprender a disfrutarlo. Debo quemar cada etapa que tenga mi vida, porque nunca sé cuándo voy a dejar de vivir. Carpe Diem.
Tercero: Debo hacer más cosas que me hagan olvidar llegar temprano a mi casa.
Cuarto: Lo que las personas esperen de mí no es asunto mío. Yo les doy lo que puedo y quiero darles, y eso va desde absolutamente nada hasta todo mi ser, porque sí, puedo dar todo mi ser a cualquier que se lo gane, pero sólo ha llegado una persona que lo ha logrado y me hace querer lanzarme a un barranco si es necesario, por ella. Y eso está bien. Está bien no confiar en todo el mundo para sostenerme, porque además, yo puedo sostenerme sola.
Quinto: Está perfectamente bien no tener filtro, PERO NO TODO EL TIEMPO. Necesito aprender a controlar mis palabras y mis acciones, porque dude, soy un huracán y eso debe parar. Me encanta ir por la vida diciendo todo lo que pienso y haciendo todo lo que se me ocurre, pero a veces es peligroso, en muchos sentidos y para muchas personas.
Sexto: Debo decir todo lo que siento por alguien si sé que puede hacer una diferencia. Siempre he creído que es lindo y me alegra el día cuando cualquier persona se anima a decirme algo bonito, por más pequeño que sea, así que dejar mi vergüenza de lado y decir las cosas lindas es necesario.
Séptimo: Siempre debo conseguir tiempo para todo lo que me haga bien. Eso me beneficia a mí, no debo descuidar mis necesidades ni mis deseos. La primera persona que debo mantener contenta, soy yo.
Octavo: Debo aprender, conocer, sentir, ser y ver todo lo que pueda. El mundo está lleno de mil cosas que tal vez no pueda entender, tal vez no pueda ser parte de ellas, pero merecen que yo las conozca y experimente, y yo merezco experimentarlas y conocerlas.
Noveno: SIEMPRE debo aceptar las oportunidades en las que crea que voy a reír. Las que me van a hacer llorar van a llegar sin avisar.
Décimo: Mi vida la manejo yo, pero hay personas que se ven afectadas con mis decisiones, y aunque no debo ponerlas primero, debo pensar en ellas antes de cometer alguna de mis acostumbradas estupideces. Porque ellos me quieren, y necesito aprender a agradecer que estén en mi vida.