Hijo mío, si los pecadores intentan engañarte, no lo consientas.
Si te dicen: "Ven con nosotros, pongamos asechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente;
los tragaremos vivos, como el seol, y enteros, como los que caen en la fosa;
hallaremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas con el botín.
Ven, une tu suerte a la nuestra y hagamos una bolsa común entre todos",
tú, hijo mío, no vayas en el camino con ellos, sino aparta tu pie de sus veredas,
porque sus pies corren hacia el mal, se apresuran a derramar sangre.
En vano es tender una red ante los ojos del ave,
pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, contra sí mismos tienden la trampa.
Así son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.
Santa Biblia. Reina Valera 1995
La vida del ser humano, es una aventura corta en un cuerpo prestado para tal fin. Pero es una experiencia maravillosa si la llevamos con la dirección de Dios. El Señor a través de Salomón nos relata las consecuencias de caminar por veredas torcidas que no van para nada a cultivar nuestro carácter para el bien. Debemos cultivar un carácter noble y justo ya que eso es lo que nos llevamos cuando partimos de este mundo. Un carácter semejante a Jesús.