Cuando hablamos de calma, seguramente se nos viene a la cabeza un lugar lejos de las ajetreadas ciudades, algun campo despejado en donde podamos sentir la brisa fresca que nos regala la naturaleza. Un lugar donde el ruidoso silencioso nos ayude a escuchar el latido de nuestro corazón, en donde podamos respirar llenando a fondo nuestros pulmones sin preocuparnos por la contaminación que frecuentemente encontramos en las metrópolis.
Mi tierra montañosa, mi naturaleza casi infinita es lo que llena mi corazón de calma, desconectarse de la modernidad ayuda a que nos conectemos con nuestro interior, ayudándonos a volver a sentir el amor que a diario nos regala nuestra hermosa tierra y que gracias a la modernidad siempre olvidamos verdaderamente de donde venimos.
La foto fue tomada con la cámara Kodak easyshare C140 y editado con Google Photos.