Últimamente, sobretodo en las redes venezolanas, he visto una tendencia a criticar o burlarse de quiénes emigran y pierden el acento. Y desde la ignorancia se asume qué, por ejemplo: venezolano que comienza a hablar con acento argentino, es porque se avergüenza de ser venezolano, ridículo, farandulero, falso, etc.
Lo cierto es que no siempre es tan fácil como un tema de “ridiculez o falta de amor a tu país”. En muchos casos se trata incluso de un proceso neurolinguístico inconsciente sobre el que la persona no tiene control. Si juntamos a varias personas de diferentes países para que convivan juntos, comenzarán a hablar parecido.
El lenguaje tiene una función primordialmente adaptativa, hablamos para comunicarnos con los que están a nuestro alrededor, por ello es común que quiénes emigran hagan ciertas variaciones consciente o inconscientemente para darse a entender mejor.
Existen personas para las que es un proceso más sencillo o automático que para otros y depende también del entorno y de las condiciones específicas en las que se desenvuelve una persona. Ahora:
¿Se quiere más o menos a nuestro país en función del acento???
Evidentemente no! y haciendo un paréntesis en la psicología, honestamente, los venezolanos tenemos muuuuchos problemas importantes de los cuáles ocuparnos antes que estar persiguiéndonos unos a los otros por algo tan individual y particular como el acento!.
No juzguemos tan fácilmente a quiénes “pierden el acento” fuera de su país; al emigrar se experimenta un proceso de muchos cambios y el éxito radica en nuestra capacidad de adaptarnos, a veces perder el acento es sólo eso: adaptación.