Buen día, compañeros.
Acostumbro a sentarme en la ventana de mi departamento todas las noches, aprecio la luna y pienso en mi familia, los errores que he hecho y todo aquello que pude evitar; pero se que no debo arrepentirme de nada, de mis errores he aprendido mucho. Se que no debo volver hacer muchas cosas que he hecho en el pasado; pero sé que si no lo hubiese intentado nunca, no me hubiese enterado si es malo o no.
La ventana de mi departamento es mi centro para reflexionar y quiero compartirla con ustedes.