Lili y Vera se citan para observarse. Solo para observarse.
Lili recorre con su mirada el rostro, el cuerpo, el cabello, la ropa de Vera, quiere ser como ella. Lili está triste porque no es como Vera, quiere desesperadamente parecerse a Vera: tener el cabello como Vera, vestirse como Vera, tener la piel tan bonita como la de Vera. Vera es todo, Lili sabe que no es tan bella como Vera.
Vera recorre con su mirada el rostro, el cuerpo, el cabello, la ropa de Lili, quiere ser como ella. Vera está triste porque no es como Lili, quiere desesperadamente parecerse a Lili: tener el cabello como Lili, vestirse como Lili, tener la piel tan bonita como la de Lili. Lili es todo, Vera sabe que no es tan bella como Lili.
Lili se atreve a hablar y dice:
–voy a robarte todo lo que tienes, necesito todo lo que tienes.
Vera piensa: ¿por qué dice eso? si ella es mejor que yo. Pero responde en voz alta:
–No, sientes carencia lo que significa que sufres, yo sufro también. Yo quiero regalarte algo de lo que soy.
Lili no entiende. Entonces Vera añade:
–Yo pensaba que eras mejor que yo, ahora veo que sufres, como yo, eres mi hermana, ayúdame a sanar y yo te ayudo a ti.
Lili acepta. Lili, la luna oscura, anhelaba la luz de Vera, que es iluminación, fe, esperanza. Vera, pensaba que Lili era mejor porque era más fuerte de carácter y era muy respetada.
Pero se hicieron amigas. Desde entonces la voluntad de una mujer rebelde no existe si no hay esperanza que la acompañe y la iluminación de una mujer verdadera solo llega después de experimentar la furia en el lado oscuro de su alma.
*Ambos dibujos y texto pertenecen a la autora.