Para mi bella dama...
Extraño tu esencia de mujer que tanto me hacía sentir.
Extraño tu esencia de mujer que me desnudaba al dormir.
¿Cuantas veces acariciaste mi cuerpo? ¿Cuantas veces me hiciste sentir lo que hoy siento?
Eres exuberante mi bella dama..
Me hiciste rogar tus besos en este juego que durante meses llevamos con pasión, pidiendo cada día por tenerte cerca y llorando en la soledad cuando te ibas lejos.
¿Qué clase de hechizo echaste sobre mi?
Recuerdo aquel día en que sentí tu mirada por vez primera. Fue como si el dulce batir de la brisa golpease mi rostro y me empujase al borde de un gran abismo, un abismo en el que sin pensarlo dispuse mis pasos al frente y salte sin mirar atrás...
Cayendo dentro de ti.
Tus labios de color carmín se apresuraron a mi boca, quien cual liebre temerosa se acercó y experimentó una nueva bocanada de pasión.
Fuiste complemento y coexistencia en este mundo lleno de temor.
Diferente, una diferencia que te hizo única y de la cual, no dudé en hacer mía.
¿Qué importancia tiene el qué dirán?
¿Qué importa si eres fuerte y tus pasos son toscos?
No importa siquiera si piensas que no vales nada.
Para mi,
siempre serás mujer y te esperaré en el tiempo hasta que no quede nada, te esperare en la distancia suplicando por un beso.
Te esperare aunque el mundo te odie por ser hombre en cuerpo de mujer.