Felices por siempre
El sentimiento de una mala digestión crecía en el interior de Marcos, demasiado para poder procesarlo en tan poco tiempo solo que la opción fácil de vomitar no estaba disponible.
Encendió su teléfono una vez más revisando por enésima vez el perfil de Alberto, aún seguía allí, esa foto que dio un vuelco completo a su estomago dejando en si una sensación de vacío y ansiedad que le resultaba incontrolable. «Tres años…» Pensó Marcos mientras soltaba lágrimas que le quemaban como su rabia, una rabia que de ahora en adelante le haría tomar decisiones con las que nunca creyó hubiera llegado a estar de acuerdo.
Su mirada se mantuvo perdida unos segundos en la pantalla LED del celular y no sin antes observar lo grande que se sentía la habitación ahora que él ya no estaba. Cerró los ojos conteniendo el impulso de aventar el teléfono contra la pared, pero sin embargo, los recuerdos volvían a su cabeza. Desprovisto de luz, percibía un residuo fantasmal de su colonia, esa fragancia que lograba calmarlo y excitarlo a la vez.
Sus manos se movían recorriendo cada parte de su cuerpo, cada caricia de aquellas manos fuertes causaban en él un sinfín de sensaciones incontrolables, a su vez la fricción entre sus muslos aumentaba y con cada estocada Marcos se sentía al borde del éxtasis. «Te amo…» Solía decir Alberto siempre que hacían el amor, con lo cual Marcos sellaba tal gesto con un beso lleno de pasión, un beso en el que ambos cuerpos se fundían en uno, el roce de los cuerpos desnudos, la sensación del calor interno, un orgasmo que se materializaba con potencia al momento de poner fin a aquellas sensaciones.
De aquello ya no quedaba nada, se había ido, le abandonó sin decir por qué. En el móvil, la foto de un Alberto sonriente rumbo a nuevos destinos, a un nuevo país muy lejos del mundo conocido. Las sensaciones quedarían solo en el recuerdo y en la piel de Marcos, quien cuya decisión sería la de cerrar los ojos y no volver a despertar manteniendo el recuerdo de lo que alguna vez fue.
"Felices por siempre..".
La historia es completamente de mi autoría.