ODISEA I | Marlon
«¿Qué se supone que debo hacer? La luz superior es un tanto opaca, debe estar apunto de anochecer fuera.»
La oscuridad del entorno había absorbido toda la luz de aquella habitación, Marlon se encontraba inmóvil en una pequeña cama en el centro de la misma y alrededor el silencio era su unico acompañante, ni siquiera sus propias palabras salían de su cuerpo, solo pensamientos.
«Dylan ya debe estar muerto, o quizas no, quizas este tal como yo: viendo fijamente esa pequeña abertura en el techo y rogando porque alguien entre y nos salve.»
Ese mismo día fueron enviados a campo, pero el operativo había salido mal, la misión no fue como esperaban. De un momento a otro una luz cegó sus rostros y los 6 agentes de ODISEA, un proyecto creado por la OTAN fueron encarcelados en algún lugar del océano atlántico norte, ni siquiera pudieron llegar a Cuba. Marlon solo pudo escuchar los gritos de horror de sus compañeros y un par de disparos resonar en aquel lugar.
—Saldremos de esta Marlon.
En ese momento Dylan seguía vivo y con él su convicción inquebrantable, eso habia calmado un poco a Marlon quien como pudo, buscó la mano de su compañero en la oscuridad y tras eso lo último que escuchó fue un golpe seco dejándolo inconsciente.
«¿Marta estará bien? »
Solo podía pensar y recordar la misión, mientras que en el techo la luz se hacía cada vez más tenue y sus huesos comenzaban a sentirse fríos. Los recuerdos de su familia venían ahora a su cabeza: «¿Por qué no me quedé en casa?»
El comandante de la operación le había dicho que podía tomarse una vacaciones, que podía pasar tiempo con su hija pero Marlon no aceptó, sintió miedo de perder su puesto, miedo de perder todo lo que había logrado. El éxito de esa operación podría traer consigo un mejor futuro para ellos, la avaricia había visto por encima de todo.
— Lamentamos todo esto capitán.
Una voz se escuchó desde el fondo de aquel lugar. Era algo conocida, pero ¿De donde?
— Su insistencia por venir al atlántico nos preocupo un poco, debimos actuar cuanto antes y ahora ve, todo el equipo de ODISEA fue exterminado, oh bueno, casi todo. Extrañamente usted es uno de los sobrevivientes.
«¿Exterminados? ¿Por qué? Además, es imposible, estoy seguro que Marcos, Alex, Charles, Zin y sobretodo Dylan son piezas duras de matar.»
— No todo lo que brilla es oro capitán, hay ciertos intereses que debemos resguardar.
«¿Debemos?»
La frustración de no poder gritar, de no poder decir siquiera una palabra le carcomía por dentro, se sentía un simple maniquí en un estante.
— La OTAN decidió que ODISEA debía desaparecer. Cuando el equipo fue creado nos pareció espectacular su intervención en la guerra fría y en todos los espacios en donde han intervenido por el bien de los países miembros. Sin embargo, muchos consideramos ahora que hay ciertos intereses que cuidar y su insistencia por ir a Cuba con su equipo iba a traer un gran problema si se descubre lo que allí se está desarrollando.
Marlon apenas podía ver una silueta oculta en el umbral, su voz le recordaba a alguien pero no daba exactamente con quién. Sus sentidos estaban completamente diluidos y debilitados, cada vez la luz del techo se hacía más opaca. Más oscura. Intentó moverse un poco pero nada ocurrió su cuerpo solo se sentía pesado.
— Señor Marlon. La única razón por la que sigue con vida es porque el comandante así lo exigió.
«¿Mi padre?»
— Si bien, el hecho de ser hijo del mismísimo comandante te permite ahora estar con vida, eso no garantiza que saldras de aqui. Es un riesgo muy grande que no nos permitiremos correr.
Se quedó en silencio. Marlon sintió que fue un silencio más bien corto pero en un simple parpadeo ya la luz que se filtraba por el techo era mucho más oscura.
«¿Me quedé dormido? Pero si apenas parpadee...»
— Veo que ya está despierto.
La voz se escuchó nuevamente en la habitación y Marlon giró la vista para observar aquella silueta en el umbral.
— Debería de estar agradecido, de no ser por su padre ahora estaría muerto. Sin embargo, nos pareció interesante experimentar un poco con usted.
«¿Experimentar? Maldito infeliz ¿Qué demonios me hiciste?»
Marlon comenzaba a perder la calma. Parpadeaba desesperado y se preguntaba a si mismo sobre todo aquello. Le era completamente horrible el no poder expresarse en una situación como esa.
— Haremos lo siguiente. Actualmente está conectado a un Circuito anestésico que lo mantiene en este estado de letargo consciente. Hemos hecho unas modificaciones y conectado el sistema al conducto nervioso central.
«Entonces solo estoy sedado. Al menos no he perdido las piernas o partes del cuerpo.»
— Procederemos a apagar el sistema ya que necesito que me acompañe.
El hombre se alejó tan solo un poco y varias siluetas se acercaron a la cama. Marlon podía observar las batas blancas y guantes tomándole por partes del cuerpo y extrayendo tubos y demás.
— Esto va a doler un poco a medida que extraigamos el sistema.
Un dolor inmenso fue subiendo por la espalda de Marlon quien sentía como una aguja gigante era extraída desde su cervical, lo que le hacía recobrar los sentidos desde la punta de sus pies hasta llegar a su cabeza.
— ¡Maldición!
Marlon gritó de dolor y comenzó a moverse tambaleante en la pequeña camilla.
— Señor la extracción está completa.
— Excelente. Ahora Marlon, debemos hablar ¿Me acompañaria?
Las personas le miraban directamente y la silueta continuaba oculta en el fondo de la habitación. Marlon por su parte observaba cada detalle alrededor mientras movía sus manos y sus pies. Escalpelos, guantes, un par de sillas metálicas y varias bandejas. Si quería escapar tenía que ser rápido.
— ¿A donde se supone que iremos?
— Lo sabrá al salir, ahora por favor camine hasta acá, debemos irnos.
— Creo que no será así.
— ¿Disculpe?
Marlon tomó la primera bandeja y la lanzó directamente al cuello de uno de los médicos, luego la segunda he hizo lo mismo con el siguiente quien ya corría a detenerle. Tras esto dio media vuelta y tomó el escalpelo, pero justo en ese momento un choque eléctrico le atino en la espalda y cayó encima de la camilla un tanto aturdido.
— Debería estar agradecido que le permitamos seguir con vida.
El hombre se acerco desde la penumbra y dejo vislumbrar una pequeña arma con dos cables que iban hasta la espalda de Marlon. Una pistola electrica.
— A su padre no le gustara nada esto. De no ser por él, ahora mismo estaríamos experimentando con usted. Esto es información confidencial, pero claro, por sus actos creo que usted no volverá a levantarse de esa cama por mucho tiempo.
Los demás hombres se levantaron y tras devolverles el favor con un par de golpes, colocaron a Marlon nuevamente en la camilla he introdujeron nuevamente la aguja en su espina dorsal.
— Espero que tenga una linda noche capital Marlon.
Todo se volvió silencio y la mirada de Marlon poco a poco iba llenándose de tinieblas y de oscuridad. Había perdido la única oportunidad de salir de allí y de escapar de aquel hombre, aquel miserable que por tantos años detestó y nunca tuvo la osadía de decírselo..
«Maldito vicepresidente Tailor»
Historia original | Imagenes de mi autoría tomadas con dispositivo Samsung S3 Mini.
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