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Khaos
Meredhit: ¡¿Qué crees que significaba eso?!
Visca: ¡No importa Meredhit solo corre!
La montaña traía consigo nuevos peligros con cada paso que daban: Plantas carnívoras, insectos gigantes y una especie de criatura alada que revoloteaba por doquier acechando a quien se cruzara en su camino.
Meredhit: ¿Y ahora que hacemos?
Visca: No lo se. Debemos llegar a la torre y conseguir el cristal, fue la orden del anciano. ¡Mierda si tan solo me quedara más flechas!
Meredhit: Aun podemos usar las espadas,
Ciel: ¡Lamento interrumpir su análisis obvio de la situación pero esa cosa esta volviendo! ¡Hay que salir de aquí!
Los tres corrieron rápidamente a través del bosque y se ubicaron justo debajo de la entrada de la torre. El anciano de la tribu había pedido que trajeran un tesoro que se encontraba oculto en aquel lugar, el cual —según los escritos antiguos.—, traería consigo un poder capaz de acabar con los ataques de cualquier enemigo, y en este caso, del imperio Beltron que día a día se apoderaba de más tierras alrededor del continente.
Ciel: Esa cosa parece hacer ciclos en su vuelo, cuando les de la señal quiero que ingresen escaleras arriba hasta esa torre. Solo tenemos una oportunidad.
Meredhit: ¡Ingresaremos Ciel! ¡No creas que te dejaremos aquí!
Visca: El chico quiere ser el héroe.
Ciel: ¡Callate Visca! No hay tiempo.
Aquel monstruo alado sobrevoló una vez más el lugar y Ciel mientras tanto esperaba el momento exacto para dar la señal a sus compañeras que se encontraban ya en uno de los pilares cerca de la entrada de la torre.
Ciel: ¡Ahora!
Ambas corrieron rápidamente y al estar ya dentro de aquel lugar observaron como Ciel corría sin parar mientras aquella cosa volaba en su dirección.
Visca: ¡Rápido Ciel!
Meredhit: ¡Corre! ¡Se acerca!
Ciel subió escaleras arriba y de un salto ingresó en la edificación. La criatura retrocedió en el aire y con su cola golpeo la entrada de la torre causando un gran derrumbe que destruyó la escalera principal.
Ciel: Por poco.
Meredhit: Ya no podremos volver por aquí..
Visca: Veremos cómo salir luego. Andando.
El interior de la torre recibía mucha luz del exterior al encontrarse en una zona tan alta, asi mismo se podian observar diversas antorchas encendidas en muchas partes del lugar.
Meredhit: ¿Crees que haya alguien aquí?
Visca: No lo creo. El anciano dijo que este lugar tenía alguna clase de poder místico. Quizás eso mantenga estas antorchas encendidas.
Ciel: Si no fuese por ese estúpido anciano no estuviesemos en esta situación.
Visca: Nunca nos obligó Ciel. Recuerdo que fuiste el primero en saltar a proponer tu nombre.
Ciel: ¡¿Cual es tu problema?!
Meredhit: ¡Calma los dos!
Ciel: Tsss... No importa, hay que seguir. Subamos por allí.
La torre se sucedía piso a piso con el mismo patrón: Una escalera en caracol que rodeaba todo el interior del edificio y grandes ventanales que dejaban ver el cielo nuboso y oscuro de aquella montaña.
Meredhit: ¿Cuantos pisos hemos subido?
Ciel: Seis o siete. La verdad no lo se. Maldición, todos los pisos son iguales.
Visca: Lo más probable es que el tesoro esté en la cima de la torre. ¿Recuerdan la luz que vimos?
Meredhit: ¡Tienes razón!
Ciel: Ese fulgor rojizo se veía muy extraño, lo que me preocupa es como salir de aquí con aquella criatura volando tan bajo en el bosque.
Visca: Ya veremos qué hacer con ella.
Subieron quince pisos hasta llegar a un pasadizo muy largo, en el fondo se podía vislumbrar lo que parecía una salida a la parte superior de la torre, de la cual, un fulgor rojizo emanaba constantemente desde aquel lugar acompañado por fuertes vientos provenientes del exterior.
Ciel: ¿Y ahora qué?
Meredhit: Tengo un poco de miedo pero ya estamos a este punto.
Visca: Solo debemos cruzar ese pasillo y lo que busco se hallará al fondo.
Ciel: Querrás decir lo que "buscamos".
Visca: Claro. Sigamos.
Visca caminó al frente pero por alguna razón su forma de ser iba cambiando a medida que se acercaban hasta el final de aquella búsqueda. Meredhit y Ciel se observaron un momento buscando respuestas a la actitud de su compañera pero ninguno de los dos entendia que pasaba exactamente, posterior a ello caminaron tras de Visca y continuaron por aquel pasillo.
Visca: Hemos llegado.
La luz ingresaba a aquel lugar desde la superficie abierta de la torre, mientras que en su centro un enorme pilar se hacía espacio hasta las alturas y en su frente una luz brillante parpadea como si del palpitar de un corazón se tratase.
Meredhit: ¡Increible!
Ciel: Si ese es el tesoro no se como no los llevaremos siendo tan grande.
Visca: Te he encontrado.
Ciel: Me sorprende que aun te atribuyas toda la faena tu sola Visca.
Visca: Me has estado llamando. Ya estoy aquí.
Meredhit: ¿Visca?
Ciel: ¡Escucha mientras hablamos mujer!
Al acercarse a ella, Ciel se percató de que algo extraño le ocurría. Los ojos de Visca estaban completamente blanqueados y una extraña luz muy parecida a la del pilar se veía sobresalir de ellos.
Meredhit: ¡Visca!
Ciel: No reacciona Meredhit. ¡Visca despierta!
Visca: Cuando seamos uno, el comienzo del fin volverá a suscitarse.
Ciel: ¡¿De que demonios hablas Visca?! ¡Ah!
Meredhit: ¡Ciel! ¡¿Estas bien?!
La mano de Ciel se encontraba quemada por el contacto con la piel de Visca quien mientras tanto comenzó su caminar hasta aquel pilar en el centro de la torre. Su cuerpo despedía un vapor transparente y el pilar comenzaba a crear formas y símbolos que cubrían todo a lo ancho y largo de la torre.
Visca: Kai sore mirsh.
Meredhit: ¡Visca que te ocurre!
Ciel: Parece estar en un trance Meredhit.
Meredhit: ¿Qué hacemos?
Ciel: Mira lo que me ocurrió cuando la toque. Temo que si nos acercamos cosas peores podrían pasarnos.
Meredhit: Visca...
Visca se encontraba poseída por la energía contenida en aquel pilar mentras que paso a paso se iba acercando al mismo hasta encontrarse frente a él.
Visca: Kha os.
El viento golpeó con fuerza desde el cielo y un fulgor incandescente se abrió paso cubriendo todo alrededor. Tras esto, Visca absorbió en su cuerpo una neblina negra que salió despedida desde el interior del pilar. El silencio se hizo presente en menos de un segundo y ahora todo parecía cubierto de completa oscuridad, salvo en aquella torre en donde una presencia antes humana, ahora de inframundo, meditaba atada a una vida de tempestad.
Visca Soy todos y a la vez ninguno. Existo en un plano en el que escucho el lamento de las almas y la dulce voz de los recién llegados. El mundo genera su equilibrio desde mis entrañas. Miradme como un dios simples humanos. Pensad con sabiduría antes de actuar, o de lo contrario, su destrucción venidera será.Khaos:
La historia es completamente de mi autoría, las imágenes —a excepción de la cabecera. — son extracciones de diferentes fuentes y editadas por mi persona. Puedes ver la fuente original de cada una dando click en cada una de las mismas.