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Sanctus
Dimitri: ¿Cuándo fue la última vez que leí esto?
Perseus: No lo se mi señor.
Deben: Un siglo ¿O quizás más?
Dimitri: Los humanos son seres encantadores, lastima que su tiempo no ocurre igual al mio. Aunque a decir verdad, alguna vez mi tiempo transcurrió igual al vuestro.
Los días se suscitaban uno tras otro en las ruinas de Saucet al norte de Pangea. En ellas, Dimitri y sus fanáticos se hacían lugar día tras día en la búsqueda por perfeccionar las artes ocultas que él había adquirido ya muchos siglos antes. En aquella oportunidad ya perdida en su memoria, había encontrado aquellas ruinas tras irse a las montañas a meditar en conjunto con su amada esposa Anet, sin embargo, una voz le llamó desde el norte y poco a poco fue avanzando hasta aquel lugar oculto en lo alto.
Desde entonces, su vida no volvió a ser suya y se encerró en el poder que había obtenido en aquel lugar, olvidando todo y a todos cuanto alguna vez amó, haciéndose parte de aquella pesadilla que le fue carcomiendo por generaciones al convertirse él en un ser de vida eterna.
Más tarde las civilizaciones darían con aquel lugar olvidado y Dimitri, al darse cuenta que aún había vestigios de humanidad dando vueltas por Pangea, decidió crear una secta que lo venerara como su único y verdadero dios.
Perseus:Mi señor. Hemos descubierto un escrito en las ruinas al fondo de este lugar.
Dimitri: ¿Algo que sea de importancia?
Deben:En su título lleva el nombre de Sanctus.
Dimitri: ¡Dámelo enseguida!
A pesar de poseer el don de la vida eterna Dimitri buscaba más poder por medio de aquello que el universo le había entregado, no se sentía satisfecho y el deseo por poseer más y más se hacía mayor con el paso de los siglos. Durante todo ese tiempo estuvo investigando la manera de activar aquel gran mecanismo que se encontraba dentro de las ruinas, sin embargo, su fracaso se hacía evidente y cada periodo tenía que sacrificar más personas en la búsqueda de alguna pista para lograr así su fin último.
El documento contenía un lenguaje que al parecer solo Dimitri podía entender. Su rostro había cambiado completamente y la excentricidad le hacía soltar carcajadas a medida que leía cada parte de el mismo.
Deben:¿Con eso podremos obtener sus dones señor?
Perseus:Hemos perdido muchos hombres excavando en el fondo de este observatorio, la bendición podría venir de su mano al dar con este descubrimiento.
Dimitri: ¡Callad de una mísera vez!
Dimitri caminó hasta el centro de la habitación y se situó justo frente a la maquinaria que allí se encontraba. Posterior a esto susurró algunas palabras y toda la edificación comenzó a temblar.
Dimitri: Querubish... Sanctus.
Elevo su mano en alto y una luz comenzó a brillar frente a sí; a su alrededor rocas levitaban dando forma a los pedazos destruidos de aquellas ruinas. Sus dos más fieles creyentes que allí se encontraban, miraban asombrados el alcance de este poder y se preguntaban si desde ahora ellos podrían alcanzar parte de esa grandeza.
Dimitri: ¡Funciona!
Deben: ¡¿Señor?! ¡Que ocurre!
Dimitri: ¡Silencio Deben! ¡Está comenzando una nueva era!
Un vórtice de luz se creó y alrededor varias ruedas giraban a máxima velocidad creando una fuerte ventisca dentro de aquellas ruinas. Dimitri miraba con demencia aquel hecho y lentamente se fue acercando hasta aquella luz.
Dimitri: ¡Es la hora de comenzar una nueva era!
La luz del vortice cubrió completamente a Dimitri y la estructura que ahora comenzaba a desmoronarse atravesó el techo del observatorio. Perseus y Deben, corrieron para evitar morir aplastados y observaron como aquella luz comenzaba a crecer en tamaño y forma mientras una criatura gigantesca comenzaba a darse paso a su mundo.
Deben:¿Qué es esa cosa?
Perseus:No lo se. ¿Será nuestro señor?
La luz surcó el cielo de Pangea y la voz se hizo eco en todo la inmensidad de aquel lugar. Una bestia alada rodeada de cristales se fue dando espacio y todas las personas la miraban aterrados desde las diferentes áreas del observatorio.
Perseus:Tantos siglos adorando al señor Dimitri...
Deben:Generaciones tras generaciones.
Perseus:¡Eso no es un dios! ¡Es un demonio!
Las palabras imponentes de aquella criatura causaron un temor inmenso en el interior de ambos. Dimitri ya no existía en ese mundo o al menos eso era lo que parecía.
Perseus:Eso es Sanctus...
La historia es completamente de mi autoría, las imágenes —a excepción de la cabecera y los textos en imagen. — son extracciones de diferentes fuentes y editadas por mi persona. Puedes ver la fuente original de cada una dando click en cada una de las mismas.