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— ¡Te dije que no vinieras! —era la misma voz de antes, sin embargo ahora se le escuchaba más nervioso y enfadado. — Vete ¡Por favor vete!
— No tienes que estar solo —dije — ¿Eras tu quien tocaba aquella hermosa melodía?
En la oscuridad del pasillo todo se había convertido en silencio. Caminé solo un poco para acercarme a la habitación en donde se encontraba el piano pero algo me detuvo: El suelo bajo mis pies comenzó a desdibujarse y perderse en la nada, dejando solo un espacio completamente lleno de oscuridad mientras que a lo lejos, desde aquella habitación, el sonido del piano comenzaba a abrirse paso y solo se observaba el claro de la puerta.
— Vete por favor…
Para cuando desperté el reloj marcaba las 9:00. Mis ojos se llenaban de lágrimas y no entendía como un sueño podía conmoverme de tal forma. Aquel sujeto quien quiera que fuera transmitía un halo de sufrimiento y soledad muy grande, y la mansión ¿Por qué ahora se presentaba con tanta frecuencia en mis sueños? Por cada paso que daba sentía que un misterio nuevo acontece y me hacía retroceder dos pasos.
— Te vez deshecha —desde la puerta Marta me miraba sorprendida. — ¿Ocurrió algo?
— No es nada —sequé mis lágrimas y corrí al baño a cepillar mis dientes y cambiarme la pijama. Al salir, Marta revisaba las partituras que estaban sobre la mesa. — Estuve en la mansión ayer.
— Luna —respondió. — Debes parar ya, esto solo fue un reto y ya está, seguir yendo a ese lugar te traería problemas. ¿Y si te hubiese pasado algo?
— Pero no pasó Marta. —caminé hasta la mesa y tome las partituras y las lleve a la cama. — Paso algo muy extraño Marta, subí al segundo piso de la mansión y encontré un piano.
— ¿Un piano?
— Sí. Y no solo eso, encontré otra pieza de partituras y aún más extraño, alguien tocó el piano mientras estaba allí pero cuando salí de mi escondite ya no había nadie.
— Luna…
— Sé que es extraño Marta pero algo pasa en esa mansión. También he tenido sueños rarísimos con ese lugar. Debes creerme.
Tome sus manos y la observé varios segundos que parecieron horas. Marta mientras tanto levantaba su ceja para justo después suspirar y cerrar los ojos antes de emitir alguna respuesta.
— Está bien, no quiero ser escéptica —dijo, tomando las partituras. — Supongamos que algo extraño y sobrenatural pasa y alguien o algo intenta darte un mensaje con todo esto. ¿Qué harás?
— Pues —en realidad no lo había pensado, solo me dejaba llevar por todo aquello y por mi curiosidad musical que hacía tiempo no despertaba. Si quería convencer a Marta de ayudarme tendría que dar una buena respuesta. — Creo que lo primordial es descifrar la canción que ocultan estas partituras.
— ¿Y?
— Para eso necesito ir de nuevo a la mansión.
— O podemos ir a la biblioteca y buscar en los archivos a ver si existe información sobre ese lugar tan tenebroso.
Marta no aceptaría tan fácil volver a ir a la mansión, sin embargo tenía razón, la biblioteca era un buen lugar para iniciar una investigación al respecto.
— Luna dice mamá que bajen a desayunar. —Derek se asomó a la habitación y observó el desastre de papeles en la cama. — Deberías recoger eso antes, hola Marta.
— Hola Derek. —respondió ella.
Bajamos en cuanto estuvimos listas. Durante el desayuno conversamos sobre cualquier cosa y reímos al ver las expresiones de Derek, era una charla casi completamente de mujeres. Luego de esto pedimos a mamá que nos llevara a la biblioteca.
— Si necesitas que las venga a buscar llámame. —dijo mamá.
— No te preocupes. —respondí. — Tomaremos el autobús.
— ¡Hasta luego señora Aida! —Marta abrazo a mamá y se despidió con una sonrisa justo antes de correr al interior de la biblioteca.
— Tengan cuidado, hasta luego.
El coche se perdió en la distancia y más atrás me perdí yo dentro de la biblioteca. Hacía ya tiempo que no entraba a este lugar pero los estantes se seguían viendo exactamente igual: repletos de libros.
— ¡Buenos días! —en el recibidor la señorita Diana me saludó. — Tiempo sin verte por acá Luna ¿Cómo has estado?
— Muy bien señorita Diana. —le di un beso en la mejilla a través del gran mesón divisorio y le propine una sonrisa. — ¿Ha visto a dónde se fue Marta?
— Sí —respondió ella. — Corrió a la sección de historia local, al fondo, ya sabes cómo es siempre de enérgica por la lectura.
— Muchas gracias.
Caminé atravesando mesas vacías y estantes repletos, era extraño que alguien viniera un sábado a la biblioteca pero mientras más pronto descifrara aquel misterio mejor. En el fondo vi a Marta sentada en el suelo ya rodeada de libros polvorientos y carpetas llenas de archivos. Me observó y acto seguido me hizo señas con su dedo índice para que fuera hasta ella.
— ¿Qué ocurre? —me senté a su lado y tomé uno de los libros para hojearlo.
— Escucha esto. —Marta acercó el libro hasta mí y comenzó a leer en voz alta lo que allí decía. — En el año 1920, la mansión de la familia “Czerso” finaliza su construcción. Diversas personalidades fueron invitadas a la edificación incluyendo altos cargos municipales y familias poderosas del país. Al parecer la señora “Elissa” tenía una sorpresa para todos. A mitad de la velada una melodía sin igual se dio paso por toda la edificación y los invitados, maravillados, preguntaban a la anfitriona sobre de quién se trataba, ella sin más lo llamó “su descubrimiento”.
— ¿Qué más dice Marta?
— No hay más nada aquí. —hojeo el libro pero las páginas se encontraban destrozadas por la antigüedad. — Lo único que queda es ese texto y esta foto.
En la imagen se podía observar a una bella mujer de larga cabellera rubia y ojos azules rodeada de hombres y mujeres cuya vestimenta les hacía parecer poderosas personalidades, sin embargo, en la escalera al fondo de la imagen una silueta se hacía notar.
— Observa Marta. —señalé con mi dedo aquella zona de la imagen. — Arriba había alguien al momento de tomar esta fotografía.
— ¿Quien crees que sea?
— No lo se. Pero estoy segura que algo ocurrió en esa mansión.
— Aquí hay algo más. —Marta tomó una carpeta cubierta de polvo y asomó un viejo artículo de prensa. — Dice, “Encuentran el cuerpo sin vida de doña Elissa en su mansión dos días después de su inauguración, autoridades policiales arrestan a criado de la familia por ser principal sospechoso.” No hay nada más ¿Hubo un asesinato en la mansión?
Marta se quedó callada y hojeo la carpeta intentando conseguir alguna otra información.
— Al parecer no hay más nada. —dije, mientras miraba la fotografía.
— Con algo asi tu historia sobrenatural me termina dando más miedo. ¿Crees que el asesino siga con vida?
— Es imposible Marta, han pasado más de 80 años desde que ocurrió lo que redacta ese artículo.
Me levanté y guarde la fotografía en el bolsillo de mi jean. Un descubrimiento musical, una melodía y un asesinato ¿Qué tanto podrían estar relacionados estos hechos? Aparte, era imposible que quien lo haya hecho siguiera hoy con vida. No era suficiente la información y simplemente mis dudas se volvían mayores.
— Acompáñame — le dije.
— ¿A donde? —Marta elevó su ceja y me miró sabiendo lo que ya sería mi respuesta.
— Debemos ir a la mansión.
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