Una vez más mi mente se asolaba en los recuerdos que no pudieron ser. Volando entre lamentos y tristezas que tomaron una parte de mi vida y poco a poco fueron arrebatándome el sentido de lo que llaman "Vida".
Era lunes, inicio de semana, el reloj marcaba las cinco de la tarde. No sé por qué, pero me encontraba solo en un banco de la plazoleta. Observaba rostros extraños convivir con su entorno, sonrisas, caras largas, odio, pasión, picardía, miedo, dolor y un sinfín de emociones representadas en aquellas miradas extrañas que iban y venían a mi alrededor. Más allá, al fondo, a unos escasos treinta metros de distancia, un hombre me observaba, su semblante de la tercera edad, piel canela y usando tan peculiar gabardina gris causaba un poco de miedo, pero su rostro, la expresión que veía en su cara calmaba completamente mi pensamiento. Aquella sonrisa tan dulce y aquella mirada aun tan llena de brillo le daba una sensación aurea un tanto mística, que -aunque suene raro- hacía de él una figura un tanto angelical. Cerré los ojos «Que estupidez» pensé. Quizás el estar solo por tanto tiempo me estaba generando algún trastorno, pero pensar siquiera en algo tan sin sentido como “Ángeles” eso era labor de mi padre, el creyente era él, no yo.
¿Por qué piensas eso Charles?
Me exalté al escuchar una voz decir mi nombre y abrí los ojos rápidamente, para mi sorpresa, era él, el anciano.
No deberías estar tan triste…
El anciano giro su mirada y observaba ahora a las personas que transitaban frente a nosotros y yo mientras tanto intentaba entender que lo había traído a mi lado, ¿Por qué se preocupaba por mi estado anímico? Y más allá de eso ¿Por qué sentía todo aquello tan natural? Es decir, era un completo extraño que aparecía frente a mí y sabía lo que pensaba.
A veces quisiera entender por qué estoy aquí…
Todos tenemos una razón de ser y estar Charles, la cuestión es saber dónde buscar.
Pero… ¿Qué puedo hacer? Por cada paso que doy siento que retrocedo el doble, me siento solo, veo los rostros de la gente a mi alrededor y me pregunto en qué me equivoque.
Una niña cruzaba corriendo la plazoleta y se detenía para saludar al anciano, la madre, mirando aquello, tomó a su hija y se la llevo lejos.
El ser humano es una máquina de pensamiento y emociones muy interesante… se les ha dado todas las herramientas para ser felices, pero buscan la felicidad en lugares equivocados.
¿Qué quieres decir?
Quiero decir Charles, que no es necesario nada para ser feliz siempre y cuando te ames a ti mismo, cuando buscas afuera dejas de lado lo más importante, a ti.
El semblante del anciano se había vuelto completamente serio, desde tan corta distancia podía detallarlo con mayor facilidad. La luz que despedía sus ojos azules, la suavidad que se veía aun en la piel arrugada de su cara y la perfecta forma de su nariz perfilada, una persona de su edad no podía estar aún tan llena de vida.
Aquella mujer.
Me distraje en mis pensamientos un segundo o quizás mucho más tiempo, el anciano señalo sutilmente a una señora de cabello grisáceo, piel canela y muy arrugada, su vestimenta demostraba que poseía una capacidad económica para satisfacer sus gustos, alto estratos diría yo, probablemente de alguna familia poderosa, sin embargo, en sus manos llevaba un pequeño bolso del que eventualmente sacaba un puñado de migajas y las esparcía por el lugar observando mientras las palomas degustaron aquel alimento, parecía casi como una broma que una mujer de tal índole se encontrara en aquel lugar realizando aquella actividad.
¿Qué tiene de especial?
Quizás no puedes darte cuenta Charles, pero su vida a dado golpes trágicos. Marie, es su nombre.
El anciano hizo una pausa y continúo observando a aquella mujer. Sonreía mientras lo hacía, yo no podía dejar de pensar ¿Qué podría ser divertido para sonreír así? ¿Acaso se burlaba de mi por estar en un nivel más bajo que ella?
No Charles, no sonrío por burla. En cambio, intento decirte que ustedes son muy parecidos.
¿Parecidos?
Si. A los 20 años Marie fue violada por su padre, un viejo mezquino, machista y alcohólico, desde entonces ella se encerró en una burbuja de miedos y dolor tras lo que había pasado. No creía en nada ni en nadie, había perdido hasta las esperanzas y pedía a dios que le explicara el por qué su destino había sido tan trágico. Sin embargo, largos meses pasaron y en su interior algo crecía.
¡¿Quedó embarazada de su padre?!
Eres muy observador. Nueve largos meses trajeron consigo a una pequeña, en principio Marie no quería tenerla, quería darla en adopción porque representaba un peso muy fuerte para si misma. Saber que quien le dio vida a la vez daba vida a los suyos, un padre y un abuelo al mismo tiempo. Sin embargo, en aquel verano hace ya muchos años nació la pequeña y el corazón frágil y desquebrajado de Marie sufrió un cambio abrupto, una chispa se encendió y una nueva esperanza creció en su vida, tenía que tomar una decisión acertada para continuar adelante.
No debe ser fácil…
Así es, pero Marie dio por nombre Lili a la pequeña y se fue lejos busco refugio en lo que hoy es esta ciudad. En ella decidió iniciar una nueva vida lejos de los problemas que le acaecieron.
¿Y no hizo nada en contra de el bastardo de su padre?
A estas alturas ya estaba absorto en la historia y sentía un severo odio hacia aquel hombre sin nombre que representó ser padre de aquella mujer. En una situación así podría haberlo molido a golpes y encerrarlo en una celda o aun peor…
No Charles, no fue necesario acabar con la vida de aquel hombre.
No pienso lo mismo.
El destino Charles, es algo muy superfluo. Hoy estamos, mañana quien sabe. Como ves esta mujer tiene un aura de felicidad magnífico, a logrado cumplir sus metas a pesar de todos sus problemas, y sin embargo sigue siendo una mujer sencilla que disfruta de las grandes y pequeñas cosas por igual. Las cosas que en este mundo terrenal ocurren tienen altas y bajas, su padre, a quien veo odias tanto, ya no se encuentra en este mundo. Escasos días después del nacimiento de la pequeña su alcoholismo lo llevo a un estado fatal de salud, no podía moverse, le costaba respirar y al no tener a su hija cerca no había nadie quien le pudiera ayudar en aquella vieja casa de campo. Si la enfermera del pueblo hubiese llegado antes quizás lo hubiese salvado, pero ya ves, el destino tiene un futuro brillante o muy opaco para cada quien. Queda de las personas el vivir la vida sabiamente.
No sabia que decir. Me lleve las manos al rostro y sentí como las lágrimas recorrían mis mejillas. Unas horas antes, me encontraba en mi habitación meditando cómo acabar con tanto sufrimiento propio por haber perdido a mi madre, así que tomé la vieja Magnum de mi padre y salí a encontrar el mejor lugar para morir. Fue tan solo una semana, aun lo recuerdo; ella en manos de un delincuente mientras yo, inmóvil, no pude hacer nada más que observar, tenía tanto miedo que mis sentidos se habían dispersado, solo pude escuchar el eco del disparo apagarse en aquella calle y ver a mi madre caer al suelo mientras aquellos hombres corrían con su bolso. Era patético.
Con esto Charles, quiero que entiendas solo una cosa. Volví a escuchar su voz y salí de aquel trance.
La vida trae consigo experiencias, momentos y situaciones que se miden en una balanza, puede que para muchas no estemos preparados y sintamos un dolor terrible, pero, debemos seguir adelante, continuar soñando y creyendo en que todo irá a mejor.
Me encontraba mudo mirando el suelo del parque, sentía pena de mí mismo.
Charles…
Sentí una mano cálida en mi cabeza y una paz inmensa invadió mi cuerpo.
Debes vivir, debes crecer, debes ser una mejor persona, no solo por ti. Es lo que hubiese querido tu madre.
Subí la mirada rápidamente, pero ya había dejado de sentir su mano. No había nada, no había nadie, otra vez estaba solo en aquella plazoleta. El mundo parecía haber vuelto a moverse, pero algo había cambiado, quizás en mí, era diferente.
La historia es completamente de mi autoría.