Tal vez estudiaron en las mejores universidades del país, es posible que nunca les tocó cocinar, lavar platos o pisos en su casa, tal vez nunca se mentalizaron que lo iban a hacer y menos fuera de su país, pero aun así se llenaron de esperanzas y migraron dejando su familia, su carrera, todo por lo que trabajaron por mucho tiempo, es muy común que en Estados unidos, Francia, España, Colombia, Chile, y otros países, se halle una doctora trabajando en un consultorio como recepcionista, una publicistas pintando uñas, un arquitecto como mesonero o taxista, un abogado lavando baños, un locutor cargando cajas, con mucha honra todos y ninguno se queja, están felices y cuando tienen un ratico libre se compran una botella de vino, o unas buenas cervezas, oyen música, se reúnen con sus amigos o conocidos, se crean lazos familiares con otros compatriotas, se reúnen con la familia en el chat para hacer más llevadera la distancia con su seres amados, parecen muy alegres, pero también están muy tristes, si muy tristes.

Esta generación de venezolanos que ha migrado, va a ser una gran generación, porque tienen la preparación y a la vez están aprendiendo a conocer otro país, otras voces, otra cultura, otras cosas, y el país que los reciba ganará y mucho porque tendrán personas trabajadoras y agradecidas.
Estos venezolanos están aprendiendo la lección más importante de sus vidas, es la lección de humanidad, de entender que detrás de cada trabajo hay un ser humano, y que nadie es mejor que el otro. Esta generación será más bondadosa, le dará más valor a lo que se tiene y a las personas que los rodean, cada persona ganará con estas vivencias migrantes, porque cuando regresen serán mejores, vendrán con mucho más ánimos de reconstrucción de su patria, con la fortaleza de luchadores, ellos están aprendiendo a valorar las cosas desde la distancia, lo mejor que le ha podido pasar a estos venezolanos, es que serán mejores personas, mejores ciudadanos.
Gracias por leerme.