Palabras de mi pequeña.
Debido a la situación que atraviesa mi país, muchas familias nos hemos visto obligadas a separarnos, ver familiares marcharse en busca de mejores oportunidades y así poder ofrecerles ayuda a los que se quedan, es el día a día en mi amado país.
Con lágrimas en sus ojitos me dice mi pequeña de ocho años. ¡Mamá odio las despedidas!!!
¿Por qué siempre se tienen que ir las personas que amo?
¡Ya no quiero que se vaya, nadie más de mi familia!
Con un pronto volverán toditos, y limpiando sus lágrimas, trato de calmarle la tristeza…
Y así empezó otra despedida más en mi familia, en esta ocasión mi sobrina , que parte rumbo a México. En poco tiempo he tenido que despedir, mi hija mayor, cuatro hermanos y dos sobrinos, en cada uno, un sentimiento de profunda tristeza queda arraigado en mi corazón, y con la sensación, de que ya no se ubica en mi pecho, sino disperso en pedazos por el mundo, seguiré poniéndole pañitos de agua tibia a la nostalgia que lo embarga. En Venezuela hasta el afecto escasea, y como yo, miles de Venezolanos cuentan la misma historia.
Tomar la decisión de salir de su país, de su zona de confort no es fácil, para nadie, y menos para los que tienen que dejar sus hijos pequeños, como es el caso de mi hija, mis respetos por todas esas personas que luchan día a día en otro país y trabajan bajo presión y condiciones extremas (en muchos casos) para poder cada quincena llamar a sus familiares y decirles, con mucha alegría, ¡les deposite!, ¡Si les alcanza compren helados o coman afuera, el próximo, seguro será mejor!.
Salir de Venezuela es algo así, como divorciarse, estando aun completamente enamorados. El amor familiar, la unión, es algo con lo que nacemos y se ha mantenido en generaciones.
Como muchos, espero que esta situación pase lo más pronto posible y nos reencontremos nuevamente, con los familiares que se han marchado, esto es parte de todo aprendizaje de vida, seremos más fuertes, y juntos haremos que mi Venezuela amada vuelva pronto a ser el país potencia como se vislumbró por muchos años.
Gracias por leerme.