¡Quememos los libros!
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Desde el inicio de los tiempos el poder ha corrompido al hombre. Desde el inicio aquellos a quienes llamaron sabios manipularon el conocimiento para aprovecharse del otro. Así nacieron los Dioses y las maldiciones. Todo aquello que era evidente al ojo del humano fué reemplazado por la Fé y el Temor. ¿Qué se logra con un libro si no perpetuar el poder de aquel que nos manipula? No es de extrañar que el libro mas impreso de toda la historia sea la Biblia, instrumento cruento que convenció al plebeyo de vivir en la Miseria. Así se plasmaron las Leyes y los Reglamentos que merman la libertad del hombre.
Me dirás: “No todos libros son así”. Pero ¿Qué libro puedes mencionarme?
¿Aquellos que definen los hábitos de las personas con éxito? Una forma de decirnos la manera en que debemos de actuar para ser “correctos” y triunfar, es decir, ceder nuestro individualismo.
¿Aquellos que llamamos novelas? Un entretenimiento simple que nos distrae de la triste realidad a la que estamos sometidos.
¿Aquellos que hablan de ciencia? Una ciencia que solo ha servido para dar mas poder destructivo a quien nos domina.
¿Aquellos que hablan de Poesía? Ya respondía Enrique Lihn a Jodorowski cuando le preguntó por que no escribía sus poemas: “La poesía, sombra de un águila que vuela hacia el sol, no puede dejar huellas en la tierra. La oración que más complace a los dioses es el sacrificio. Un poema llega a su perfección, cual ave Fénix, cuando arde…”(1)
La palabra, logro máximo de la humanidad pierde su frescura y tergiversa su significado al ser plasmado en el papel. ¿Es acaso que el Quijote de Cervantes es el mismo Quijote que he sido obligado a leer en mis años de estudiante? ¿En verdad ha llegado el mensaje de Nietzche a todos sus lectores? Y es que ¿Dónde hay espacio para el diálogo si frente a mi tengo sólo tejido muerto de lo que antes fue un árbol rebosante de vida? La palabra cobra vida cuando al frente se tiene a un semejante, entonces mediante el diálogo y el debate es que logra arder. Es cuando la verdad florece y la mentira se marchita. Es cuando el sometido puede hablar y expresar su inconformidad, sus anhelos.
¡¿Hasta dónde ha llegado nuestro grado de sometimiento?! ¿Porqué buscamos estar inmersos en historias de otros tiempos cuando nuestro prójimo tiene algo que contarnos?. ¡¿Porqué nuestros hermanos viven en la calle, mientras que a los libros se les han construidos templos completos?¡
¡A la hoguera los libros! ¡Liberemos nuestras cadenas y demos hogar al necesitado! Cantemos, hablemos dialoguemos y recitemos. Hagamos que la palabra arda, que la palabra viva! Mientras acabamos con la tiranía.
El texto anterior fue escrito como participación en el concurso https://steemit.com/contest/@clacrax/can-you-convince-me-contest-me-puedes-convencer-concurso-eng-spa y no refleja para nada mi ideología, sin embargo es un ejercicio muy interesante los invito a participar.
¡Saludos Steemit!
Fuente de la cita.(1) Frase atribuída a Enrique Lihn por Alejandro Jodorowski en su libro La Danza de la Realidad.