Desaparecer
en corrientes invernales,
lanzado al viento.
Ser arrastrado por el olvido.
Desvanecerse
fundido en el blanco Himalaya
o en las arenas desérticas
del Sahara.
Caer
por una estalactita continua,
hacia el profundo acueducto
donde se desliza el río de nuevo al mar.
Hundirse
en la profunda oscuridad.
Rozar tu abismo, inhalarlo, beberlo,
introducirse, nadar al sin-fin del espacio.
Volver
inadvertido, pero advirtiendo.
Oculto entre las gentes,
con la mirada en ambos sentidos para que no te atropellen.
Zirolda.